Wilkie Collins, «La dama de blanco» (Madrid, punto de lectura, 2009, 890 págs.)
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Cuando hoy muchos escritores buscan escribir al estilo de los grandes narradores del siglo XIX, es interesante regresar a los libros que fueron escritos en ese tiempo, a las obras de Dickens, Victor Hugo, Tolstoi, para descubrir por qué han llegado a ser clásicos de la literatura, por qué son ejemplos del arte de narrar, modelos en la construcción de personajes, dramas y aventuras. En ese sentido, Wilkie Collins resulta una inevitable autoridad. Jorge Luis Borges no se cansó de repetir a todo el que quiso oírle, y de escribirlo cada vez que podía, que «La Dama de Blanco» y «La Piedra Lunar», las dos grandes novelas de Wilkie Collins, pertenecen a la estirpe de los libros inolvidables. Algo semejante anotó, entre muchísimos otros, el crítico y poeta Thomas Stearns Eliot. Se sostiene que la clave de su influencia, el carácter atrapante para el lector y modélico para otros narradores, está en su envolvente e irrefrenable ritmo, el equilibrio entre la novela de intriga, de suspenso, y el melodrama, y un conjunto de personajes tan fácilmente identificables como memorables. Borges escribió: «Wilkie Collins, autor de las primeras y más perfectas novelas policiales, es el maestro de la trama, la zozobra y los desenlaces imprevisibles».
Esta historia de Laura, una rica heredera que, a pesar de que está enamorada de Walter, su profesor de dibujo, se compromete con Sir Percival Glyde, siguiendo las imposiciones de su tutor, que sólo busca saquearle su fortuna con la ayuda del siniestro y formidable conde Fosco. Pero el propósito delictivo se verá impedido por una extraña dama de blanco, acaso escapada de un manicomio, acaso fantasma, y el apoyo que da a Laura, su hermanastra Mariam.
Esta reedición demuestra que esta novela, que es uno de los destacados ejemplos de long seller en todas las lenguas y fue varias veces convertida en película y miniserie televisiva, sigue siendo un apasionante encuentro con esa gran literatura que solía denominarse «de evasión».
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