En épocas difíciles y donde el escenario es muy duro, la mejor fórmula es mirar hacia adentro en procura de lograr el sustento exprimiendo la estructura y optimizando la gestión. No todas las empresas lo llegan a implementar, pero en el caso de la presentación de Colorín esto se puede ver con claridad. Primeros tres meses donde su performance muestra una neta superación sobre el año anterior, tanto en lo operativo como en el saldo final. Se dirá que aquello resultó un muy duro momento, en todos los sentidos, y que ahora se produjo cierta zona de repunte en las economías. Pero esto no se reflejó en mayor volumen vendido; de hecho vendió 3,9 millones de litros y esto fue inferior que el año anterior y muy lejos de sus promedios del trienio 2006/ 2008, donde colocó alrededor de los 5 millones de litros. Pero pudo trepar a $ 34 millones lo facturado, contra $ 31 millones de 2009. Y en lo que resulta el punto clave, pudo mantener los «costos» en la misma cifra que el año previo.
Por allí es donde apareció esa luz esencial del margen bruto: de menos del 32% a más del 36%, cuatro puntos vitales y que dejaron $ 12,3 millones directos, frente a $ 9,9 millones de 2009. Los «gastos» bien contenidos redondearon un beneficio «operativo» de $ 3,3 millones: prácticamente el doble que un año atrás.
El saldo «financiero» castigó más, rozando los $ 2 millones, dejando en libertad una ganancia de $ 1,3 millón para el trimestre de inicio. Y la diferencia con 2009 es muy auspiciosa, recordando que perdía $ 185.000 en su comienzo anterior. En esto, muy bien.


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