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Combinación explosiva de recortes y desempleo
Un policía apostado ayer frente a uno de los edificios incendiados la noche del sábado.
Los políticos, incluyendo a Lammy, se apuraron en culpar a reducidos grupos de delincuentes por los disturbios y saqueos de la noche del sábado y por los brotes de violencia registrados por imitación en otras zonas de Londres después. Pero residentes y comentaristas advierten que los altos niveles de desempleo juvenil de larga duración y los recortes en servicios como los centros para jóvenes en lugares como Haringey -el distrito en el que se encuentra Tottenham- están generando un polvorín de descontento.
Lammy esperaba que el distrito se convirtiera en una zona apta para atraer inversiones empresariales. «Haringey es uno de los lugares más pobres del Reino Unido, en el corazón de Londres», dijo el profesor Mike Hardy, director ejecutivo del Instituto de Cohesión Comunitaria, que desarrolla investigaciones y políticas de integración en las comunidades.
«Esto no es sobre la raza, la fe y la pura y simple clase social. Uno de los motivos más potentes pasa por los que tienen y los que no tienen... Se trata de los que están excluidos», indicó.
Unas 6.000 personas en Tottenham, un 8% de la población adulta, reclaman subsidios por desempleo, más del doble que el promedio nacional. Una quinta parte de ellos son menores de 24 años.
Hardy dijo que el alto desempleo, sumado a recortes en «instrumentos de cohesión» como los deportes y los grupos comunitarios, crearon ambientes en los que la gente se siente extraña en su propia sociedad. «La gente aprende a vivir fuera de las normas», señaló.
Muchas de las comunidades más empobrecidas del Reino Unido han trabajado duramente para construir redes de apoyo con estructuras formales, como la Policía, a raíz de los disturbios de los años 80, incluidos los de Tottenham en 1985. En ese momento un oficial de la Policía fue asesinado durante los disturbios provocados por la muerte de una mujer cuya casa estaba siendo buscada por la Policía.
De la misma manera, las protestas del sábado, las que, dijo Lammy más tarde, fueron «secuestradas» por delincuentes que incendiaron edificios, saquearon tiendas y atacaron a policías, fueron desatadas por la muerte de un hombre negro de 29 años a manos de la Policía la semana pasada.
Algunos culparon a la Policía por actuar con demasiada lentitud y por no haber escuchado a los líderes comunitarios que habían advertido sobre posibles hechos de violencia, pero las autoridades locales y grupos comunitarios dicen que la falta de confianza en la Policía no es el factor clave en el malestar.
«Las relaciones entre la Policía local y la comunidad han mejorado drásticamente desde los disturbios de Broadwater Farm, hace 26 años», escribió Lammy en una columna periodística. «Un sargento local puede nombrar a casi todos los adolescentes de la zona de su ronda y ellos también lo conocen», señaló.
El mayor problema es la falta de proyectos y de empleo, dicen aquellos.
«Es inaceptable. No deberían haber hecho saqueos», dijo Erika López, una estudiante universitaria de 19 años y voluntaria de Young People Empowered en Haringey, una red de jóvenes de la ciudad. Pero ella delineó un cuadro revelador de una zona en la que los servicios se ven cada vez más recortados, con actividades de verano para los jóvenes, como la cocina, la música y el deporte, reducidas.
«Especialmente durante el verano no tenemos nada que hacer. Sentimos que se llevaron cosas que importan», dijo.
El Gobierno del Reino Unido ha realizado un recorte del gasto público sin precedentes, en un esfuerzo por reducir el déficit fiscal que ha llevado a los municipios a recortar una serie de servicios, desde el cuidado de ancianos hasta las bibliotecas.
El presupuesto para la juventud de Haringey se redujo en un 75% este año, como parte de un ajuste de 84 millones de libras (137 millones de dólares) previsto para los próximos tres años.
Más allá del desempleo juvenil está la preocupación por la desocupación de larga duración, que también ha aumentado considerablemente en el Reino Unido y ha sido descripta por un centro de investigaciones «preocupantemente elevada».
«Alguien tiene que ayudarnos, no estamos recibiendo ninguna ayuda y luego se preguntan por qué las cosas resultan así», dijo Jason, un residente de Tottenham de 26 años, que abandonó la escuela a los 16 años y ha estado desempleado desde entonces. «La mayoría de mis amigos está en la misma situación», relató. «Eso no es bueno. No tenemos adónde ir. Cuando nos juntamos en grupo, somos una banda. Cuando estamos dispersos, estamos haciendo algo peligroso, sospechan de esto o de aquello. Perdemos o perdemos», explicó.
En Brixton, al sur de Londres, lugar de algunos de los disturbios más violentos de la década de 1980, causados por las tensiones raciales entre la Policía y la población en un momento de creciente desempleo, el panorama es similar.
«Tengo conocimientos de albañilería y de yesería, pero no hay trabajo en ningún lugar. Ni siquiera se encuentra algo en los centro de empleo, aunque se supone que están para eso», dijo Michael, un obrero de la construcción desempleado de 31 años.
«No tengo simpatía por los chicos que destrozan todo, pero la gente no sabe lo que es crecer en un hogar sin un padre o en el que los padres no pueden conseguir un trabajo», agregó.
Dijo que los jóvenes de la localidad están siendo afectados por el cierre de los centros juveniles. «Brixton es una de las comunidades más pobres», señaló.
Las perspectivas para los desocupados, especialmente para los que tiene una calificación limitada, no son buenas a corto plazo. Esto significa que las condiciones están maduras para una repetición de los disturbios en áreas con desempleo y densidad de población altos.
La economía británica apenas ha crecido en los últimos nueve meses, y economistas encuestados por Reuters prevén un crecimiento de apenas el 1,3% este año y del 2% el próximo.
Agencia Reuters


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