2 de marzo 2009 - 00:00

COMENTARIOS POLÍTICOS DEL FIN DE SEMANA

Néstor Kirchner
Néstor Kirchner
VERBITSKY, HORACIO. Página/12. Cumplió ayer uno de sus mejores servicios como vocero del Gobierno al dar detalles y razones del proyecto de crear una oficina de control del comercio y las exportaciones. Esa agencia de comercialización se ha inspirado, explica Verbitsky, en modelos parecidos de Canadá y Australia, corren bajo el lema del «desarrollismo» y no tienen nada que ver con nostalgias del IAPI o de las juntas nacionales creadas por los gobiernos conservadores para superar la crisis de la década del 30. Sería, describe el columnista, una especie de «Opep agropecuaria interna», es decir otra oficina de control de precios que hará lo mismo que otros pergeños con el mismo propósito: aumentar los precios que se intentan bajar. El propósito es, claro, político: precipitar una puja interna de posiciones entre productores y cámaras de manera de quebrar el frente que hoy se abroquela en torno a las demandas del campo. Un ejemplo de lo que aconsejaba Perón ante algunos dilemas políticos: quilombificar todo y sacar provecho del río revuelto de manera de tomar aire en la pelea.
Como los otros columnistas de ayer, y quizás abrevando en las mismas fuentes, Verbitsky remite la iniciativa a la bronca presidencial al ver que las entidades del campo que negociaron pacíficamente la semana pasada con algunos ministros, aparecieron el miércoles en un acto de la oposición en el Congreso desenterrando el hacha de guerra como si nada se hubiera negociado.
La idea, que el columnista apoya sin condiciones, persigue «una reforma estructural coherente con la situación internacional, en la que el Estado acude al rescate de las fuerzas enloquecidas de un mercado que, sin otra lógica que la maximización de ganancias, precipitó una crisis mundial (...). El realineamiento en cierne, que implica tanto riesgo como oportunidad, podría ser el mejor modo de acercarse a octubre, para que el voto popular decida si acompaña o abandona un proyecto de transformación planteado sobre ejes claros». Más claro, y voluntarista, agua.
Como Verbitsky no quiere perder la cuerda de historiador (su especialidad es la Iglesia Católica) enanca la iniciativa en la tradición criolla. Compara esta puja con el campo con la de Lisandro de la Torre contra los conservadores, sin identificar al actual Gobierno peronista con su real estirpe, que es el conservadurismo popular. También dice que la creación de las oficinas reguladoras del comercio figuraron en los «documentos de la resistencia peronista» (sic) como si esos pergeños fueran una suerte de carta magna de la argentinidad. Alguna vez un revisionista deberá escribir la vera y desapasionada historia de la llamada resistencia peronista, que fue también una forma de acuerdo entre el peronismo sin Perón y los gobiernos que siguieron al 55.

MORALES SOLA, JOAQUÍN. La Nación. Con más entusiasmo que información, este columnista da por hecho que el Gobierno estatizará el comercio y la exportación de los granos. Aporta un detalle anecdótico que le hace creer que el proyecto es inminente, cuando cuenta que un miembro de la comisión de enlace lo escuchó de la mera boca de Débora Giorgi en un momento de la reunión del martes pasado: «¡Si supieran que estamos preparando la estatización del comercio de granos!». Esta frase peronista que disuena en boca de tan prolija funcionaria dispara todos los argumentos del columnista para demostrar que con eso el Gobierno pone al país al borde de la cornisa.
Como Verbitsky, atribuye el lanzamiento del proyecto a la bronca kirchnerista al verlos a los miembros de la Mesa de Enlace en una foto con la más rabiosa oposición. «Era una audiencia abierta a la que el oficialismo no fue porque no quiso», ironiza Morales Solá, que sabe bien que el Gobierno ha hecho del boicot de todos los focos de formación de políticas la estrategia principal de acumulación de fuerza - que no dé poder ni dé prestigio-. Inimaginable que el Gobierno enviase sus legisladores o sus activistas a una reunión convocada por Elisa Carrió, Julio Cobos, Mauricio Macri, Felipe Solá, Gerardo Morales y festejada a la distancia por Carlos Reutemann.
Buen apunte el del columnista cuando sobre la ola de estatizaciones en los países desarrollados que celebra el Gobierno Kirchner: «Hay una diferencia que Kirchner nunca aceptará: en el mundo son estatizados los que claman por ser estatizados, porque la opción que les queda es la desaparición. No es el caso de los productores rurales argentinos, que vienen rechazando la codicia del Estado porque éste se ha propuesto, y se propone, quedarse con buena parte de su renta».
El final es apocalíptico: el proyecto, imagina Morales Solá, no logrará pasar el Congreso y eso abrirá un nuevo capítulo de incertidumbre institucional. «¿Qué harían los Kirchner ante una derrota aún más estridente?» que la de la resolución 125, se entusiasma el columnista. Con sólo mencionar la posibilidad, el Gobierno desencadenará una campaña de acusaciones por desestabilización.

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