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Comentarios políticos
Cristina de Kirchner, Mario Vargas Llosa
Lo peor que le sucedió a la Presidente es que, en la práctica, el ultrakirchnerismo se convirtió en anticristinista, afirma el periodista y sostiene que «Cristina eterna» parece, en fin, un eslogan de sus opositores antes que de sus aduladores. La Presidente salió en el acto a exorcizar ese demonio, que se lo impuso su propio círculo creyendo que la seducía. Luego critica que Cristina de Kirchner haga anuncios políticos a diario y no hable de la inseguridad ni de la inflación y pone como conflicto latente la demanda de sindicatos por la pauta salarial. Dice que los gremialistas más grandes (o con mayor capacidad de fuego) pertenecen todos a la derecha peronista y que el nivel de los aumentos salariales será una carta de negociación con el Gobierno: pedirán impunidad y ofrecerán moderación, pero que Cristina sabe que amparar la corrupción sindical no sería nunca una buena propuesta electoral y le huirá a un acuerdo en esos términos.
El problema de la Presidente no consiste, en efecto, en las multitudes interesadas y pasajeras que la halagan, vaya donde vaya, sino en su constante soledad, remata el cronista.
VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. Esta semana, el giro de Cristina de Kirchner apunta a captar el voto de las grandes ciudades, tan esquivo al kirchnerismo en épocas electorales. No se trataría, según el analista, de un upgrade en las políticas de gobierno de la Casa Rosada, sino más bien de un último recurso electoral para eludir un balotaje en las elecciones del 23 de octubre. Primero, la condena a los piquetes y cortes de calle, ratificada por la ministra de Seguridad, Nilda Garré.
El nuevo discurso moderado que apunta a las clases medias urbanas tuvo otro resplandor cuando «la Presidente se encargó personalmente de aplacar esos fanatismos». El caso paradigmático fue el freno presidencial a la maniobra del titular de la Biblioteca Nacional, Horacio González, para desinvitar al Premio Nobel Mario Vargas Llosa de la inauguración de la Feria del Libro. Los intelectuales kirchneristas se desnudaron así como los auténticos censores del oficialismo que, en este nuevo rol componedor de Cristina de Kirchner, deberán ser moderados por figuras como Aníbal Fernández, Guillermo Moreno o Hugo Moyano.
Otro dato: el discurso del martes pasado ante el Congreso. La Presidente retó en público y por cadena nacional a los gremios que tiene de «rehenes» a los usuarios. Se refería, de acuerdo con el analista, a los aeronáuticos que controlan Ezeiza y Aeroparque, con especial énfasis en Aerolíneas Argentinas y Austral, donde «el Estado gastó entre 2008 y 2010 inclusive $ 6.492 millones y dispone para este año de un presupuesto de $ 2.781 millones».


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