24 de septiembre 2009 - 00:00

Comienza hoy cumbre del G-20, con pelea por reforma del FMI

Pittsburgh (enviado especial) - A horas del inicio formal de las deliberaciones, los negociadores de cada país buscaban ayer destrabar la redacción del documento final que suscribirán mañana los líderes del G-20, complicada en lo referente a la reforma del FMI.

Aunque el inicio de los debates está previsto para hoy, el grueso los presidentes -casi todos provenientes de la Asamblea de la ONU celebrada en Nueva York- comenzará a llegar recién hoy. Es el caso de Cristina de Kirchner, que luego de instalarse recibirá en el hotel a sindicalistas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Sucede que la presidente argentina fue quien en el encuentro previo del G-20 -ésta es la tercera vez que el grupo se reúne en un año- impulsó la incorporación de la organización gremial al grupo.

Las diferencias para llegar a la sesión plenaria de mañana con acuerdo respecto de la reforma del Fondo enfrentan principalmente a Alemania y Francia con Estados Unidos. Está en discusión a quiénes se dirigirán los préstamos y cuál será su capitalización. Esto es, quién pondrá el dinero y cuánto.

También las nuevas reglas de las finanzas, la recuperación económica, el desempleo y el clima serán temas de debate en esta ciudad, blindada para recibir a los líderes del G-20.

Perspectivas

El G-20 de jefes de Estado y de Gobierno -inaugurado hace un año en Washington para afrontar de manera coordinada el «tsunami» financiero- arranca en un momento en que la crisis parece haber tocado fondo y se vislumbran señales de recuperación económica, pero la desocupación sigue en aumento. «En el G-20 tenemos todos las mismas prioridades, pero no en el mismo orden», comentó la ministra de Economía francesa, Christine Lagarde. Precisamente, el presidente Nicolas Sarkozy pedirá que desde comienzos de 2010 se apliquen sanciones a los países que incumplan los principios de transparencia a nivel fiscal. Se busca además limitar las bonificaciones a banqueros.

En Pittsburgh, los 20, incluidos los presidentes de la Argentina, Brasil y México retomarán algunos de los temas que ya estuvieron presentes en la Asamblea de la ONU, como el clima, pero toda la atención estará puesta en las posibles decisiones sobre nuevas reglas de las finanzas e iniciativas para el crecimiento. Es que Europa pretende una mayor vigilancia de los bancos y los mercados financieros.

Los jefes de Estado y de Gobierno tratarán también la que en los últimos meses se convirtió en la verdadera emergencia: la desocupación. Según diversos organismos internacionales -y ayer lo reafirmó el director general del FMI, Dominique Strauss-Kahn- el desempleo está destinado a aumentar en los próximos meses.

La cumbre de Pittsburgh tiene como objetivo, según la página web dedicada al evento, «evaluar los progresos hechos luego de las reuniones de Washington y Londres, y discutir las ulteriores acciones para asegurar una decidida y sostenible recuperación de la crisis económica y global».

Más allá de las diferencias, lo importante para los países emergentes es demostrar que el G-20 es la sede elegida para discutir los grandes temas macroeconómicos mundiales. «Hoy ya no tienen sentido reuniones sin China, India, Brasil o Rusia, o sin México y los países africanos», dijo el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. «Mi miedo es que cuando la crisis empiece a pasar, las cosas vuelvan a como estaban antes, el G-20 vuelva a no contar para nada y, al contrario, se mantenga el G-8», indicó.

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