28 de marzo 2011 - 00:00

Cómo ganar sin competir

Cómo ganar sin competir
Viéndose de qué modo se han vuelto a estrechar los mercados, en eso de copiar la tónica y contagiarse unos a otros, con la fecha libre local del viernes: se ratificaron señales del feriado previo, en lo realizado en el exterior. Si bien siempre suele haber una, o dos ovejas bursátiles descarriadas (y el Bovespa lo vino mostrando durante parte del mes), puede afirmarse que el Merval venía estando disciplinado, en cuanto a sus desarrollos, en consonancia con lo que prevaleciera en mercados centrales.

Por dos ruedas se estuvo fuera de competencia, pero es probable que haya venido acumulando presión de la positiva: como para, acaso, dejarla plasmar en el desempeño del reinicio de hoy. Una figura del ganar en lo virtual, sin salir a defender lo suyo, simplemente preparándose para replicar lo que sucedió afuera con los demás (y con papeles argentinos de doble cotización).

En tanto, en Wall Street se ha dado un vuelco, pasada la página de dos grandes causales y desastres -como Japón y Libia-, ateniéndose a extraer energías de datos mínimos frente a lo otro. Se continúa avanzando y cortando semáforos en rojo, en los gráficos, procurando no perder la «onda verde» jugada al límite. De lo cual,se desprende que si no sorprende al mundo algún otro hecho de gran envergadura, o variantes para peor en los focos de incendio que todavía no han sido extinguidos (de Japón y Libia), el trasfondo alcista se sostendrá, como si fuera una suerte de mandato ineludible. Y al andar del Merval podrá también circular con la protección de lo que emitan los principales, mientras aquí nada parezca inquietar a la comunidad financiera y bursátil. Se pudo salir, en las ruedas de la corta semana anterior, de la mediocridad de volumen en torno de los $ 40 millones. Algo más de movimiento, una fuerte de demanda surgiendo de a ratos. Y en esas tres fechas completadas, un salto por demás suculento, derivando en los dos feriados y la espera por las señales que vinieran desde afuera. Puede existir la seguridad de «pisos» bien sólidos, con lo que la mitad de la carrera de hoy estaría ganada de antemano. Lo demás, en manos de lo que el entusiasmo diga. La Bolsa, golosa.

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