Washington - Los bancos norteamericanos que presenten problemas de capitalización tendrán seis meses para buscar fondeo fresco entre inversores privados. Si no lo consiguen será el Tesoro estadounidense el que proveerá los recursos necesarios a través de la compra de acciones preferidas de la institución.
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Este es el esquema diseñado por el gobierno de Barack Obama para hacer frente a las millonarias pérdidas y extrema debilidad del sector financiero.
El nuevo salvataje, denominado Capital Assistance Program (CAP), dispone que las acciones preferidas que se suscriban podrán transformarse en acciones ordinarias con un descuento del 10% sobre el precio registrado el 9 de febrero pasado.
No se develó, sin embargo, cuánto podría costar este salvataje oficial al sistema financiero. Estos son otros puntos incluidos en el nuevo programa de ayuda al sector bancario, CAP:
Para participar del ejercicio de «estrés de fuerza», los bancos deben tener activos por más de u$s 100.000 millones. Es el mecanismo que utilizará el Tesoro para determinar banco por banco cuáles son los que requiere de manera más urgente una inyección de capital.
Este test sobre cada institución será efectuado en forma conjunta por la Reserva Federal y otros organismos de supervisión del sistema financiero.
Los nuevos papeles que suscriba el Tesoro tendrán un dividendo del 9%. Si las acciones suscriptas no son rescatadas en siete años, automáticamente se transformarán en ordinarias.
Los bancos que ya emitieron acciones preferidas a favor del Tesoro bajo el anterior plan de ayuda, podrán transformar las mismas en el nuevo instrumento.
Hasta ahora, el Gobierno norteamericano invirtió u$s 196.000 millones en la compra de acciones de más de 400 entidades.
El nuevo esquema de inversión por parte del Tesoro requiere que los bancos se enmarquen dentro de un esquema que dispondrá cómo pueden aplicarse estos recursos. Las entidades también tendrán restricciones de pago de dividendos, recompra de acciones y adquisiciones.
Los reguladores norteamericanos explicaron en el comunicado en el que detallan el esquema que se aplicará para ayudar a los bancos que «actualmente, la mayor parte de las instituciones bancarias de Estados Unidos tiene capital en exceso de lo que se requiere para considerarlos como bien capitalizados».
Las autoridades no darán a conocer públicamente el resultado del test, pero los bancos podrán a su criterio dar información un comunicado sobre su estado particular, en especial si no precisan capital fresco.
Las entidades que salgan a buscar fondeo privado deben establecer cuánto precisan, mientras que el Gobierno también debe informar cualquier inversión que efectúe en el sistema a través de la suscripción de acciones preferidas.
El titular de la Reserva Federal, Ben Bernanke, volvió a negar una estatización del Citigroup durante una exposición ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes: «Una nacionalización se produce cuando el Gobierno se hace cargo del banco, desplaza a los accionistas y comienza a administrar y manejar la institución.
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