9 de febrero 2010 - 00:00

Cómo sobrevive a Chávez a prensa no alineada

Manifestantes volvieron a expresarse ayer en Caracas contra el cierre de la señal de cable RCTV, muy crítica de Hugo Chávez, que fue sancionada por motivos supuestamente administrativos. Círculos bolivarianos también difunden caricaturas del logo del canal opositor Globovisión.
Manifestantes volvieron a expresarse ayer en Caracas contra el cierre de la señal de cable RCTV, muy crítica de Hugo Chávez, que fue sancionada por motivos supuestamente administrativos. Círculos bolivarianos también difunden caricaturas del logo del canal opositor Globovisión.
Caracas - Ante la ausencia de una oposición política articulada, Chávez mismo eligió su propio rival: los medios de comunicación. Además de la malograda RCTV, enfrente colocó a dos adversarios de fuste, Globovisión y el diario El Nacional.

No resulta extraña la elección. Chávez gobierna Venezuela casi exclusivamente por TV. Ante las cámaras pone y saca funcionarios, anuncia en vivo la creación de más ministerios, ataca -por ahora verbalmente- al imperio y los vecinos, ordena la movilización de tropas o elige, como el domingo pasado, algún pintoresco edificio para expropiar.

Sin embargo, quienes están enfrente no se sienten cómodos en el papel que les toca en esta coyuntura de unicato chavista. «No somos políticos, en Globovisión no lo somos», explica Guillermo Zuloaga, accionista principal y presidente de esa televisora. En diálogo con Ámbito Financiero, el directivo del único canal de aire que en este momento denuncia los errores y peligros del régimen bolivariano, reitera el concepto: «Vamos por el camino que Chávez nos marca, él nos erigió en adversarios».

Globovisión nació como un canal de noticias y, justamente por dar información, desde un principio chocó con el presidente venezolano. De allí en más, el canal incorporó programas de opinión política.

Desde Miraflores (el palacio presidencial) la guerra de zapa contra Globovisión es constante y sostenida. El Gobierno le quitó las licencias para transmisión por microondas, con lo cual constriñó la captación de la señal a un radio un poco más amplio que la Gran Caracas. ¿Puede tocarle a Globovisión el mismo derrotero que RCTV? (En mayo de 2007 el Gobierno de Chávez no le renovó a RCTV su licencia para señal de aire, y el 23 de enero pasado, le corto, al mismo tiempo que a otros cinco canales, su salida por cable).

Quienes conocen a Zuloaga y a su espada mayor, Alberto Federico Ravell, dicen que Globovisión ya es un partido en sí mismo y que Zuloaga, cueste lo que cueste, buscará que su canal permanezca al aire.

«Quieren silenciarnos, de cualquier manera», prosigue Zuloaga. «Tenemos nuestros papeles y licencia en orden hasta el año 2015 y un equipo de abogados que trabaja permanentemente», dice. No sólo para prevenir posibles acciones judiciales del Gobierno sino para «seguir lo que llamo 'el archivo judicial' de 47 procedimientos judiciales abiertos al mismo tiempo y que no avanzan», explica Zuloaga.

Veda

«Los periodistas no tenemos acceso a fuentes del Gobierno» denuncia el otro «opositor», Miguel Henrique Otero, director de El Nacional.

Raleado de la cobertura de actos oficiales, el diario vive una situación semejante a la de Globovisión, que obtiene las imágenes de los actos oficiales «por gentileza de» Venevision, el canal del magnate Gustavo Cisneros que quedó -políticamente hablando- en una situación de «ni-ni».

«No nos invitan a las ruedas de prensa ni menos nos dejan obtener declaraciones de funcionarios», señala Otero. «Hace 5 años, el Gobierno nos retiró la publicidad oficial», continúa. Una merma importante: el 18% de la facturación del diario provenía del sector público.

«Mientras que nosotros tenemos vedado el acceso a la información, de nosotros el chavismo dice de todo: que nos financia la CIA, que estamos quebrados, que el imperialismo nos da dinero», agrega.

Las inspecciones del SENIAT (equivalente a la AFIP) son «pesadas», pero «también lo eran en Gobiernos anteriores» dice a esta enviada el director de El Nacional.

Según recuerdan algunos memoriosos (y registran las crónicas), El Nacional no siempre estuvo en la vereda opositora a Chávez. «Nosotros no apoyamos el golpe del 4 de febrero de 1992 (la asonada militar frustrada, contra el presidente Carlos Andrés Pérez) y fuimos críticos con lo de Carmona (Pedro Carmona, presidente de facto durante un día, cuando derrocó a Hugo Chávez en un golpe cívico militar en abril de 2002)», se descarga Otero. «Fue una situación complicada, que no fue un golpe sino en la que Chávez renunció». Y con esto, da por terminado ese asunto.

Entre los medios opositores, también se encuentra el diario El Universal, como otros, y algunas emisoras de radio.

Para el final queda el papel que le toca al pueblo venezolano en esta guerra mediática entre Chávez y, justamente, los medios. Es que últimamente, las protestas y reclamos, sobre todo las originadas en las bases chavistas, se están canalizando a través de la TV. Con esta modalidad: en la víspera a una movilización, los que están por protestar avisan al canal. Una vez que las cámaras registraron la protesta, los manifestantes dan por terminada la marcha y se van. «Somos, por eso, doblemente útiles a Chávez», termina Zuloaga. «Como oposición, paradoja, le estamos quitando, además, presión a esa ebullición social en ciernes», dice.

Así, los medios, además de oposición, se han convertido en vehículo de catarsis para una Venezuela en crisis. Y para Chávez, que lo mira por TV.

*Enviada Especial a Venezuela

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