Cristina de Kirchner pasó su primer día de posoperatorio tranquila y rodeada por su familia más cercana. Sin visitas de funcionarios por el momento, el vocero presidencial, Alfredo Scoccimarro, informó ayer que la Presidente presentaba una recuperación «sin complicaciones» y se encontraba de «muy buen humor», luego de la cirugía en la que se le extirpó la totalidad de la tiroides debido a un tumor detectado en el lóbulo derecho de esa glándula.
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Durante el parte médico que ofreció Scoccimarro ayer al mediodía también se destacó que «los controles clínicos y estudios de laboratorio » realizados a la mandataria después de la intervención se encontraban «dentro de los parámetros normales». El informe fue emitido por el equipo del Hospital Austral, encabezado por el jefe del departamento de Cirugía, Pedro Saco (quien realizó la operación); el jefe del departamento de Medicina Interna, Daniel Grasi; y el director médico del establecimiento, Eduardo Schnitzler. Alimentación En un nuevo y breve comunicado, el vocero presidencial informó además que la Presidente había descansado «normalmente» durante la noche y que ya había comenzado a alimentarse y a caminar. Esos fueron los pocos detalles oficiales que ofreció el director de Comunicaciones del Ejecutivo nacional, quien agregó que el próximo parte se daría hoy. Como ya había sido anunciado previamente, se mantiene en pie la internación posoperatoria de 72 horas, por lo que la Presidente sería trasladada a la quinta de Olivos hoy al mediodía.
Mientras militantes de organizaciones políticas y sociales kirchneristas continuaron ayer con la vigilia fuera del Hospital Universitario Austral, lugar donde se realizó la operación el miércoles pasado a la mañana, el entorno de la Presidente de dedicó a mantener el bajo perfil y transmitir tranquilidad. Como en el día de la cirugía, la mandataria estuvo acompañada por sus hijos, Máximo y Florencia. Los tres pasaron la noche en el segundo piso del establecimiento médico, que fue completamente despejado para uso exclusivo de la Presidente y su familia más cercana. Los únicos funcionarios que accedieron ayer al según do piso del hospital fueron quienes ya habían estado presentes el miércoles pasado: Scoccimarro y el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, quien funciona como enlace con Casa de Gobierno y también está a cargo del operativo de seguridad en la clínica de Pilar.
Monitoreo
Por otro lado, además del equipo médico del Hospital Austral, acompañan y monitorean en todo momento a la Presidente los responsables de la Unidad Médica Presidencial, Luis Buonomo y Marcelo Ballesteros. A Cristina de Kirchner se le realizó una tiroidectomía total, que implica la remoción completa de la glándula tiroides. Luego de la intervención, el protocolo a seguir indica la aplicación de un tratamiento con yodo radiactivo, que busca eliminar eliminar posibles restos de la glándula -y en consecuencia, de posibles células tumorales- que no hayan sido removidos durante la operación.
Medicación
Esta terapia deberá ser repetida en caso de que, al realizarse rastreos periódicos en el futuro, se detecte alguna irregularidad. La Presidente deberá además tomar de por vida la medicación T4 (levotiroxina) que provee las hormonas producidas por la glándula extraída. Se espera que la mandataria tenga una recuperación completa y pueda llevar una vida normal, más allá de cuidar su dieta alimentaria para evitar la ingesta de yodo y realizarse exámenes más detallados. También llevará un tiempo encontrar la dosis correcta de medicación, un proceso que se da en todos los pacientes que atraviesan una tiroidectomía.
Como en los días anteriores, en las afueras del hospital continuó la vigilia, que aportó como novedad dos muñecos gigantes con las figuras de Cristina y Néstor Kirchner, y una imagen de la Virgen de Luján de tres metros de altura, además de las ya clásicas banderas, las carpas, las canciones de apoyo y la búsqueda desesperada de sombra a la hora en que el sol arrecia.
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