4 de marzo 2015 - 00:52

Con Cristina y entre trenes, Randazzo busca bendición

Florencio Randazzo, Cristina de Kirchner y Daniel Scioli en un registro de achivo, juntos en un acto que es difícil se repita con los tres protagonistas hasta nuevo aviso.
Florencio Randazzo, Cristina de Kirchner y Daniel Scioli en un registro de achivo, juntos en un acto que es difícil se repita con los tres protagonistas hasta nuevo aviso.
Trepado a la euforia de gestos públicos (y privados) de Cristina de Kirchner, Florencio Randazzo, testrenará su propio "ismo". En otro capítulo de la saga trenes que lo desmarcó como ministro y presidenciable, y con la premisa hiper K de venerar a la Presidente, Randazzo pondrá por primera vez en la calle, embanderados y con ADN propio, al randazzismo.

El acto -que estaba pautado para el viernes y se reprogramó- se montó "para Cristina", algo así como una ceremonia de celebración del ministro-candidato hacia la jefa mayor del planeta K que tiene, en sus manos, el don de potenciar o truncar el sueño presidencial del "Flaco" de Chivilcoy.

En el juego clásico de las candidaturas, el debut de la tropa randazzista tiene un significado simbólico: buscar instalar como hecho consumado, en un movimiento quizá sobreactuado, que el ministro marcha a ser candidato presidencial y, más específicamente, el rival de Daniel Scioli en las primarias K de agosto próximo.

Sin que la presidente haya oficializado una bendición, Randazzo se enfocó primero en despegar del malón de anotados hiper K, que empezó un lento pero inexorable descreme, y en las últimas semanas se concentró en sellar con fuego una doble variable: que estará en el ring presidencial, no como candidato a gobernador y que será "el candidato de Cristina".

Método


El factor incertidumbre que el kirchnerismo ha patentado como médoto de centralidad política atenta contra esa urgencia porque, si se repiten los rituales K, la presidente mostrará sus cartas sobre la hora. Flotan, frente a eso, dos cuestiones. Por un lado, la no definición de Cristina de Kirchner resultaría, a priori, funcional a Scioli; por el otro, el reloj de arena de la retirada puede menguar el poder de fuego de Olivos y el poder de decisión de ahora puede, en dos meses, haber declinado.

El otro factor que inquieta a Randazzo es que entre la dirigencia hiper K, del buró de La Cámpora a referentes proto kirchneristas -entre enemistades como las que mantuvo con Julio De Vido más allá de sobrios intentos de reconciliación- no consiguió todavía adquirir el volúmen deseado. En el juego del equilibrio, sin línea clara de la cima del poder, pocos dirigentes se lanzan a hacer randazzismo a ciegas.

El ministro asume la regla matriz del dispositivo kirchnerista: su condición de endogámico, en que los dirigentes actúan para una audiencia unipersonal, la Presidente, porque es ella quien tiene, aquí y ahora, la capacidad para repartir premios y castigos, visibilidades y silencios.

Como ensayo, algunos como el intendente de Quilmes Francisco "Barba" Gutiérrez -la paradoja es que como la UOM, su gremio madre, siempre compitió con la lista Naranja- pivotean y se animan a, como primer paso, resistirse a una declaración genérica de los caciques del conurbano sur a favor de Scioli que se leería como un veto de carambola a Randazzo. Hay razones sencillas: los caciques, solo preocupados en su pago chico, prefieren un esquema lineal de boleta unificada, que Gabriel Mariotto sintetizó en Scioli preisdente-Randazzo gobernador, para evitar que una interna grande desordene su propio territorio.

De a poco, desde Olivos, empezó a emitirse un mensaje que sostiene que Cristina de Kirchner asumió que la única chance de ganar -lo que, en teoría, responde la pregunta sobre si quiere o no ganar las elecciones- es una primaria potente con dos candidatos a presidente. Las leyes, sobre todo las electorales, suelen ser maleables a los deseos del poder pero el escenario de una PASO inter K invita a creer que es inevitable que haya disputa en todos los planos y en gran parte de los territorios.

El caso porteño, respecto a si Cristina impondrá su criterio -una lista única pero varios candidatos a jefe de gobierno- puede servir de indicio y calmar la ansiedad de los caciques: si en Capital se arma ese artificio, quizá en las provincias -sobre todo en la de Buenos Aires- podría habilitarse que un candidato a gobernador vaya colgado de dos candidatos a presidentes.

El acto de Randazzo junto la Presidente para presentar 300 vagones para la linea Roca -la mandataria dijo que es particularmente emotiva porque la usaba cuando de joven viajaba de de La Plata a Capital- completa una semana randazzista en el calendario presidencial, en particular porque el tema ferroviario fue el principal, en materia de gestión, del último discurso ante la asamblea legisaltiva. Aunque el proyecto está encaminado y Randazzo dispuso, además, acciones por resolución interna, se supone que la presidente revisitará el asunto trenes.

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