12 de enero 2012 - 00:00

Con edecanes K, al fin Boudou desembarcó en la Casa Rosada

Amado Boudou tuvo ayer su debut en Gobierno, pero se mostró a la par de los ministros junto a Juan Manuel Abal Medina y Florencio Randazzo.
Amado Boudou tuvo ayer su debut en Gobierno, pero se mostró a la par de los ministros junto a Juan Manuel Abal Medina y Florencio Randazzo.
Se anunció y se desanunció. Se programó y se suspendió. El primer acto de Amado Boudou, presidente en ejercicio ante la licencia de Cristina de Kirchner, en Casa Rosada estuvo sometido a los vaivenes, los antojos y el clásico secretismo K.

Pero al final, una semana después de asumir el Poder Ejecutivo, el exministro de Economía debutó con agenda en Balcarce 50. La metáfora, incluso, es un poco más cruel: estuvo en Casa de Gobierno pero afuera: la ceremonia fue en la explanada de ingreso.

Al margen de ese detalle -el kirchnerismo es muy afecto a las gestualidades y a las interpretaciones-, Boudou dio otro paso hacia un protagonismo cronometrado y regulado desde Olivos pero que, hasta ahora, supera las expectativas de un rol que se suponía invisible.

A la seguidilla de citas políticas de los últimos días, ayer le agregó un inusual despliegue público: encabezó un acto oficial, como si fuese presidente, aunque coparticipó el protagonismo con varios edecanes K, en doble rol de soportes y custodios.

El ubicuo Carlos Zannini, Oscar Parrilli -el único funcionario que tuvo acceso a la intimidad presidencial en las horas de la operación-, Julio De Vido y Florencio Randazzo escoltaron al vicepresidente en la primera actividad oficial fuera de su despacho «muletto» en el Banco Nación.

Como parte de ese juego de espejos e intrigas, anteayer trascendió la novedad del acto, pero a la noche la dio por suspendida. Ayer a la mañana volvió a anunciarse y tras otra negativa, se terminó por confirmar. Unas horas después, Boudou cruzó del Nación a Casa Rosada. Caminando.

El motivo fue la entrega y presentación de camiones compactadores de residuos y volcadores con hidrogrúa a comunas bonaerenses como parte del plan de saneamiento de la cuenta Riachuelo-Matanza, el foco de contaminación más grave del área metropolitana.

Fue en el marco del Plan Maestro de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos de la ACUMAR, organismo encargado de la purificación de esa cuenca. Por eso, participó -aunque curiosamente las fotos oficiales no lo mostraron- el secretario de Ambiente Juan José Mussi.

Jefes comunales

El elenco se completó con la presencia de varios jefes comunales del conurbano: el radical K Ricardo Curuchet; Aníbal Regueiro de Presidente Perón; Juan Carlos Caló de Las Heras, y Marina Fassi, intendenta de Cañuelas, sucesora de su marido, Gustavo Arrieta, que asumió como ministro de Asuntos Agrarios bonaerense.

«Estamos cumpliendo con todas sus instrucciones. Estamos acá trabajando muy fuerte, todo su equipo» dijo Boudou consultado por los periodistas presentes. Y, tras ese breve comentario, sorprendió con un grito de aliento: «Fuerza, Cristina». Fue, se sabe, el slogan de campaña del FpV.

La presencia, casi todos en nivel de igualdad, del vice y los funcionarios K reconfirmó una tendencia: con cautela, evitando las estridencias, Boudou avanza de a poco en la construcción de un perfil de vicepresidente con presencia y juego propio, aunque siempre como soldado de la Presidente.

En los últimos días, tal como contó ayer este diario, Boudou se vio con Gabriel Mariotto, con el gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck -que ayer pasó otra vez por Casa Rosada para verse con Randazzo- y con el intendente de Bahía Blanca, Gustavo Bevilacqua.

Antes del acto, Boudou se vio con Mussi en privado y como ocurrió anteayer con Mariano Recalde, administrador de Aerolíneas Argentinas, le dio un informe sobre el plan de saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo.

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