26 de enero 2009 - 00:00

“Con el canje, el país se muestra recalcitrante”

Roque Fernández
Roque Fernández
El ex ministro de Economía y ex director del Banco Central Roque Fernández dijo que con la asunción de Barack Obama se abre la posibilidad de una reconversión en los organismos internacionales. Explicó que se abrirán nuevas líneas de créditos para países con desfasajes en sus balanzas de pagos sin los requisitos de reformas estructurales como los que hicieron que «el FMI cayera en desgracia» en el pasado. Igualmente, el economista advirtió que la Argentina no estaría entre los beneficiados, ya que «por sus características, sería el único país que tendría que mostrar reformas importantes».
Esto es lo destacado del diálogo que mantuvo este diario con Roque Fernández:
Periodista: ¿Qué expectativas hay sobre cómo marchará la economía internacional tras la asunción de Barack Obama?
Roque Fernández: Es la pregunta que todos se hacen. La gran expectativa es sobre qué tipo de política financiera internacional Estados Unidos llevará adelante. En esto hay una continuidad de los mismos temas de los que se hablaban en el final de la administración de George W. Bush. Es decir, si hay que establecer algún nuevo mecanismo en los organismos multilaterales, principalmente el FMI, y las características con las que deben moverse esas entidades. La voluntad del equipo de Obama es, más que estimular el gasto por arriba de lo que venía viéndose, tratar de que no caiga.
P.: ¿Cómo se logra?
R.F.: Con las líneas del FMI que no están vinculadas a planes de reestructuración de la economía. En una época existían algunas vinculadas a desfasajes transitorios en la balanza de pagos. Es decir que ayudaban a un país que sufría una caída importante en el valor de sus exportaciones. Por ejemplo, se le dio a Chile por una caída en el precio del cobre, que es su principal exportación. Para evaluar la necesidad de dar esas líneas, se veía el promedio de las exportaciones de los últimos cinco años. Si la caída era fuerte, se destrababa el desembolso.
P.: ¿Hoy se da una situación similar, teniendo en cuenta los precios de los principales commodities?
R.F.: Seguro. Hay muchos países que se ven afectados en sus exportaciones. Esto espiraliza el problema porque esos mercados, al ver afectadas sus ventas al exterior, demandan menos importaciones y hacen caer la demanda global. Para que esto no pase, es importante que los países mantengan su nivel de gasto.
P.: Es decir que se abrirían préstamos nuevos no sujetos a los ajustes estructurales, aquellos programas que les hicieron perder credibilidad a los organismos internacionales.
R.F.: Exactamente. El FMI cayó en desgracia por programas que exigían ajustes. Se trataba de programas buenos porque los ajustes se requerían de cualquier manera, pero que por políticas locales se les terminó echando la culpa por los efectos no deseados. Por eso hoy se habla más de desembolsar fondos con multilaterales sin los requisitos que normalmente se exigían.
P.: ¿La Argentina entraría en esas líneas?
R.F.: Definitivamente no. Sería el único país que tendría que mostrar reformas importantes. No podría beneficiarse de éstas sin antes generar un programa de credibilidad que perdió. Estas líneas serían para Brasil o México, o los del este europeo, todos países que no tuvieron las características de la Argentina de un repudio de su deuda que dejó afuera 25 mil millones de dólares, con estadísticas oficiales no creíbles.
P.: La idea que trascendió del Gobierno es que se abriría un nuevo canje. ¿Ayudaría esto a la Argentina para acercarse al FMI?
R.F.: No, porque todo lo que sea una decisión unilateral es como seguir con la misma tesitura que hubo hasta ahora. Es reafirmar que somos el miembro recalcitrante de la comunidad internacional y hacemos lo que queremos. Los multilaterales se mueven con determinadas normas que exigen solucionar ciertos temas. Es un error hacer un anuncio de que va a abrir negociaciones pensando en que esto va a resolver el acceso al mercado. Hasta que el FMI desembolse tres o cuatro mil millones de dólares, por más de que se anuncien mesas de diálogo, no se genera automáticamente el ingreso al mercado. El efecto llegará con un desembolso efectivo, que muestre que se cumplieron los requisitos previos. Se especula con que la voluntad política está para acercarse al Fondo, pero creo que se es demasiado optimista pensar que el acceso al crédito será inmediato.
P.: Igualmente el crédito está restringido en el mundo.
R.F.: Sí. Quiero decir que mejorará la situación de la Argentina, solamente. Por ejemplo, le permitirá voluntariamente refinanciar vencimientos. Colocar deuda nueva es imposible por un tiempo. Pero si se está haciendo de manera forzada, obligando a reconvertir deuda, podría atenuarse el mecanismo. Sería más fácil lograr aceptaciones voluntarias de la deuda que va a vencer.
P.: ¿Hay algo que el Gobierno de Obama pueda hacer para acelerar la salida de la crisis?
R.F.: No. Todavía no se ha resuelto el debate de si se debe poner un piso a la caída de los activos, lo cual va a asegurar que el efecto riqueza no sea tan pernicioso y haga caer mucho la demanda versus los que dicen que hay que posponer la dinámica de recuperación. Creo que se impone hoy la idea de que hay que poner un piso a la caída de los activos y quedarse con todos los malos préstamos. Aparentemente, sería la posición que va a dominar, aunque no es la que a mí me parece mejor. Esto patea hacia el futuro más incertidumbre.
P.: ¿La Argentina no podrá aprovechar la asunción de un nuevo presidente en EE.UU. entonces?
R.F.: Creo que sí, porque es una buena excusa para retomar el diálogo. Aunque los técnicos de Obama le dirán al país lo mismo que le decían los técnicos de Bush.
Entrevista de Florencia Lendoiro

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