18 de agosto 2010 - 00:00

Con encuestas, Macri condiciona a Duhalde: “Es Kirchner o yo”

Mauricio Macri cerró anoche una jornada clave para su futuro político con un anuncio a puertas cerradas en el bloque PRO de Diputados, adonde debutó en la parrilla que montó Jorge Triaca (h) en el patiecito del segundo piso del edificio de la calle Rivadavia 1829, el mismo que usó en vida la Alianza UCR-Frepaso como cuartel de Fernando de la Rúa. Diputados lo esperaban para explicarle qué harán hoy en la sesión sobre el aumento del 82% de las jubilaciones (ver nota en pág. 2) pero los atosigó con datos de encuestas y un anuncio importante: que en algún momento cerrará algún acuerdo con el PJ disidente o «federal» no para sumarse como uno más en ese arco sino para que sostengan su candidatura presidencial. «Que ellos junten fuerza por su lado, nosotros por la nuestra, y nos reuniremos en algún momento para ver quién tiene más. ¿Cuándo? Cuando arreglen el quilombo que tienen entre ellos, si viven matándose entre sí».

Contó ante los suyos: «Ya les dije en lo de Magnetto que eso de andar yo respondiendo a sus críticas al final sólo les sirve a ellos para alimentarlos. No voy a ser yo el que rompa este espacio pero caminemos cada cual por su lado hasta que ustedes se arreglen».

Repaso

Este dictamen fue el primero de una larga ronda de café - maratón de consultas con propios y extraños a la política- que duró varios días. Aunque la mayoría de las reuniones con su gente y sus asesores se justificaron en analizar pequeñeces como qué harán sus legisladores en la comisión investigadora de las escuchas, Macri repasó, con quien se encontrase, los últimos números que se le acercaron sus pollsters, en particular el experto en focus groups de la empresa de Jaime Durán Barba, el español Roberto Zapata. Este experto en interpretar la realidad desde los grupos de consulta que hace tres meses, tiene el yeite de preguntarles a vecinos con qué animales identifica a los dirigentes. Esta vez trajo una muestra realizada con cobayos de Mendoza, Capital y Gran Buenos Aires que, según Macri arrojó datos para preocuparse: uno, que por primera vez en mucho tiempo alguno de los consultados mencionó a Néstor Kirchner sin que fuera linchado por los demás. En esas menciones hubo críticas pero también elogios a medidas del Gobierno como la asignación universal. Otro, que los consultados identificaron a sólo dos dirigentes con la imagen del león (fiereza, voluntad, hambre de ganar, etc.), Kirchner y Macri.

Al resto estos consultados los identifican con la imagen del conejo (movedizos, pero fugitivos y débiles ante cualquier dificultad. Esto, según Macri, arrincona la opción electoral entre él y Kirchner). La situación, entiende, lo enfrenta con un desafío que le exige la sociedad y en el cual no puede abandonar. «Si mi candidatura se cae, hay más Kirchner y eso es una tragedia para el país, sería admitir que no hay solución».

Este análisis, parte del cual expuso anoche a los diputados nacionales del bloque PRO, parece empujarlo a una encrucijada: la sociedad con el peronismo federal, a cuyos punteros principales acompañó hace una semana al comedor de Héctor Magnetto. ¿Seguirá sosteniendo Eduardo Duhalde -el elemento más fuerte de los «federales»- una candidatura presidencial hasta el final? ¿Entenderá que tiene marcas de adhesión e intención de voto que le impiden hoy ser una segura carta ganadora? ¿Si desiste, dejará algo armado para que lo use otro candidato federal, por ejemplo, Macri? ¿O deshará todo para que otro candidato pueda usar el armado del peronismo disidente?

Diagnóstico

Estos enigmas que comparte con sus entornistas -como comparte con ellos, a la hora del postre, el dulce de membrillo cortado por su mano y que nadie se anima a rechazar- supone que la vía más clara para llegar a un acuerdo es que los federales admitan que sigue teniendo un 60% de apoyo en Capital, el segundo distrito del país en cantidad de votos y que ni Duhalde ni ningún otro candidato puede mostrar mejores marcas. El más estridente de ellos, Felipe Solá, tiene en los sondeos que le hace Julio Aurelio un negativo muy alto que le va a costar bajar porque su nivel de conocimiento también es alto.

En esas encuestas, algunas de las cuales reveló anoche ante el bloque, sigue siendo el segundo con mejor intención de voto en el país detrás de Kirchner sin que pueda alcanzarlo aún Ricardo Alfonsín. No cree Macri que el armado de los federales sirva hoy de mucho si además siguen hostigándolo. En otro de los diálogos con Magnetto, Macri se rió de los llamados a la amistad que hizo uno de los candidatos presentes. «¿Qué amistad, si cada vez que uno de ustedes habla lo que hace es criticarme?». También se enojó con sus pares en esa noche Macri cuando les reprochó que confiasen que en las primarias de agosto del año que viene va a surgir un candidato sorpresa. Para ese momento, les dijo, será tarde porque Kirchner va a tener clavada su candidatura y el que gane de la disidencia peronista no va a tener tiempo de hacer nada entre el 14 de agosto -fecha de esa interna obligatoria- y la fecha de las elecciones de octubre.

Con ese diagnóstico Macri parece forzar a un salto de varias casillas, colgado de encuestas que le dan una opinión negativa sobre él de 20 puntos promedio en el interior -la duplica en Capital-, en donde tiene el desgaste del Gobierno y las tribulaciones judiciales, que, se ufana, hasta ahora no han limado los apoyos. «Mientras la gente crea, seguimos. Y hasta ahora la gente cree». Seguir quiere decir que sostendrá la candidatura presidencial pero con otro formato, dejar de verse arrastrado por el conjunto de los federales para ser él quien los arrastre detrás de él.

El final fue con temas de la ciudad, especialmente sobre la causa escuchas, y Macri mostró algo de la estrategia de sus legisladores que pelean una representación mejor del PRO: piensan ir a la Justicia reclamando siete miembros sobre 17 (dos más que lo que se votó el jueves pasado) usando como antecedente la presentación que hizo en la Suprema Corte de Justicia la senadora Beatriz Liliana Rojkes de Alperovich para que la incluyeran en la comisión de seguimiento de los DNU. En esa oportunidad la Suprema Corte le dio la razón. Con ese ardid, los legisladores de PRO van a asistir con siete miembros a las reuniones de la comisión investigadora a la espera de que en algún momento convalide esa representación.

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