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Con excelente Muniz se abre galería en Punta del Este
«The Sower, after Van Gogh», tal vez la obra más atractiva y conmovedora de toda la muestra del brasileño Vik Muniz, uno de los artistas que exhibe la flamante galería Xippas de Punta del Este.
El dueño de la galería, Renos Xippas, de nacionalidad griega, vivió durante su infancia en Uruguay, y no es un improvisado, llegó con la experiencia de 20 años en el barrio Le Marais de París y luego de abrir sedes en Ginebra y Atenas. El ritmo de esta expansión global fue el impulso que, en el año 2010, determinó la inauguración de una nueva galería en el centro histórico de Montevideo, en el antiguo edificio del Hotel Colón. El arribo de una muestra individual del consagrado artista Vik Muniz, nacido en San Pablo y radicado en Nueva York, deslumbró a los uruguayos. Luego, al despuntar 2012, desembarcó con las obras de casi todo su staff en Punta del Este.
En la muestra colectiva que Xippas exhibe este verano se destacan las obras del talentoso Muniz. Entre las inmensas imágenes del paulista, hay una versión del «Guernica» de Picasso, presentado como un desordenado rompecabezas. Más allá del tono irónico del homenaje a la célebre pintura, el desorden de las piezas atrapa la mirada del espectador, que tiende naturalmente a imaginarlas en orden. La imagen del rostro de Romy Shneider, pixelado con diamantes de diversos formatos, pertenece a la serie «Divas»; mientras una fotografía de la «Catedral de León», ostenta la técnica del dripping al estilo de Jackson Pollock, pero las chorreaduras son de chocolate en vez de pintura.
Casi siempre reflexivas, las obras de Muniz abordan el citacionismo y el kitsch, mientras en lo formal, suelen subrayar con un gesto de humor (como usar diamantes o chocolate) la pérdida de vigencia la pintura. El hecho de presentar las fotografías de sus elaborados trabajos, no sólo es una clara referencia a la «reproductibilidad técnica» de Walter Benjamín, sino que también destaca la ausencia de límites entre los géneros (instalación, fotografía, performance, escultura, dibujo, video). Muniz ganó su fama utilizando materiales no tradicionales, trabajando con ellos para luego fotografiarlos, ésta es su receta del éxito.
Así, su arte pasa de la experimentación con elementos procedentes de las nuevas tecnologías cibernéticas y audiovisuales, a los materiales orgánicos, sintéticos, efímeros e, incluso, tan desechables como la propia basura. La jerarquía de sus obras está dada, no obstante, por una rigurosa exigencia en el diseño y la calidad estética. Muniz es un perfeccionista.
Acaso la obra «The Sower, after Van Gogh», realizada en 2011 con materiales orgánicos, sea la más atractiva y conmovedora de toda la muestra. Tan sólo el recuerdo del sembrador que pintó Van Gogh frente al sol poniente -inspirado a su vez en la obra de Millet-, emociona al espectador. La imagen en cuestión es la quinta fotografía de una edición limitada de 10, y un ejemplar de esta serie de inmenso formato, como casi todo el resto (12 x 6 metros), está expuesta hoy en Avignon, en una muestra que homenajea a Van Gogh.
El uruguayo Marco Maggi trabaja la levedad en unos papeles cuya pequeñez funciona como estímulo para la mirada: la condición diminuta de su obra atrapa los ojos saciados por el incesante desfile de imágenes que hoy satura la visión de todos. Al igual que Maggi, el artista también uruguayo Ricardo Lanzarini, es una figura frecuente en las bienales de todo el mundo. En la iconografía de sus dibujos se cruzan, «aunque de forma paródica, los dos grandes paradigmas del arte figurativo del Siglo XX; el Realismo Social y el Realismo Fantástico», según sostiene Lanzarini.
El arte argentino todavía no llegó a Xippas.
Entretanto, el video arte es un género que desde la década del 60 no hace más que ganar adhesiones, su protagonismo resulta incuestionable, y desde que se instaló en Punta del Este, la galería inauguró un ciclo semanal. Las invitaciones que cursa para asistir a sus proyecciones los viernes por la noche, han convertido a Xippas en un punto de encuentro para los artistas y también para algunos buenos coleccionistas que visitan las playas del Este. El viernes pasado, en los jardines del edificio Yoo se presentó la trilogía «A (1,2&3)» del británico Darren Almond, realizada durante una residencia artística en la Antártida. La proyección el programa continuó con la música del dj Iván Lampel y los vinos de la bodega Garzón.
Para cerrar la temporada, el viernes de esta semana se proyectará el documental «Waste Land» de Vik Muniz, un film nominado al Oscar que recibió varios premios en festivales internacionales. El video relata el viaje que realizó artista a ese lugar inconcebible que se llama Jardim Gramacho, el mayor basural del mundo, ubicado en las afueras de Río de Janeiro. Muniz se relacionó con los recolectores que viven y trabajan entre esa inmensa marea de desperdicios y se las ingenia para señalar el camino de la transformación social. Pero sin perder nunca la visión artística, el brasileño demuestra que es capaz de encontrar la belleza donde quiera que esté.
* Enviada Especial


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