Además de las discusiones por el proyecto de Ganancias, otro tema desvela a Mauricio Macri en este fin de año: cumplir con la meta de déficit fiscal comprometida de 4,8%. El Presidente entiende, y así se lo hizo saber a sus ministros, que se trata de un dato clave para mantener la credibilidad de los mercados y acceder a financiamiento a tasas razonables para 2017.
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Los cálculos preliminares de distintas consultoras privadas, pero que coinciden con los del Palacio de Hacienda, marcan que el rojo fiscal del año apunta más bien a un 5,5%, bien por encima de la meta comprometida oficialmente. Sin embargo, existen dos atenuantes que permitirán disminuir estos niveles a los valores deseados, gracias a dos aspectos principales:
• Más de $30.000 millones que ingresarían del blanqueo directamente a las arcas de AFIP a lo largo de este mes. La cifra es consistente, explican en Hacienda, con un blanqueo de por lo menos 30.000 millones de dólares de cuentas del exterior sólo este mes, que se agrega a lo que ya se había sumado hasta noviembre. Claro que una parte se cancela con la suscripción de bonos a siete años (es financiamiento casi gratis pero no reduce el déficit) y en menor medida con el pago de Bonar 2017 (es en realidad la opción favorita para quienes blanquean en el primer trimestre del año que viene). Se trata de un ingreso extraordinario, pero que es funcional a la necesidad de mostrar un cierre más ordenado de las cuentas públicas.
• La otra medida es un clásico de la administración pública: "pisar" pagos en las últimas semanas del año. Uno de los sectores más afectados es el de la obra pública. Aproximadamente se dejarán de pagar unos $10.000 millones hasta fin de año, lo que en la práctica representa una subejecución de los recursos que estaban previstos dentro de esta área. Pero la orden a casi todos los ministerios fue concentrarse en los pagos imprescindibles y el resto postergarlos para la primera o la segunda semana de enero. Se trata más bien de un "dibujo" contable pero efectivo a la hora de transmitir el compromiso de no superar la meta de déficit fiscal planteado.
Por supuesto que se trata del rojo primario. Si se suman los intereses de la deuda y el rojo provincial la cifra se extendería -según calculó Econométrica- a 6,8% del PBI. Para el año que viene el objetivo planteado en el Presupuesto es de 4,2% del Producto de déficit, meta más que comprometida si se tiene en cuenta que el gasto aumenta en el año electoral, será más difícil recortar subsidios y se agregaron gastos no previstos como los previstos en la emergencia social y eventualmente lo que se sume por el nuevo proyecto de Ganancias.
Por lo pronto, la preocupación es no perder la credibilidad de los inversores, que volvieron a estar en alerta por las complicaciones fiscales que enfrenta el Gobierno de Cambiemos. Y para el año que viene las necesidades de financiamiento son millonarias. Se estima que no bajarían de los u$s31.000 millones, de los cuales por lo menos la mitad habría que conseguirla en el mercado externo.
La caída de los bonos de las últimas semanas reflejó esa mayor cautela de los inversores extranjeros y complica los planes oficiales para conseguir crédito en 2017. El escenario luce complicado: el Gobierno no tiene asegurado el acceso al crédito, pero además el costo de éste aumentaría sensiblemente, lo cual agregará más presión a la ya delicada situación fiscal en el cierre del año.
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