7 de octubre 2013 - 00:00

Con la Boca llena

Emmanuel Gigliotti se desfigura para gritar el único gol del partido. Boca se aprovechó de la falta de contundencia de River y le ganó en su cancha. Va tercero en la tabla.
Emmanuel Gigliotti se desfigura para gritar el único gol del partido. Boca se aprovechó de la falta de contundencia de River y le ganó en su cancha. Va tercero en la tabla.
River fue dominador casi exclusivo de la pelota y el terreno, pero le faltó claridad para poder concretar en el arco de Orión ese dominio y terminó perdiendo ante un Boca que se hizo fuerte en defensa y aprovechó la habilidad del "Burrito" Martínez para contraatacar.

Boca no tuvo una buena tarde de Fernando Gago, ni de Juan Román Riquelme, que casi no tocaron la pelota y en eso tuvo mucho que ver la presión de River, que ganó la zona media casi desde el inicio del partido y desde allí buscó atacar con más limitaciones que aciertos.

River dominó desde la ubicuidad de Cristian Ledesma y atacó por los costados con Carbonero y Vangioni, pero le faltó presencia en el área, porque Teófilo Gutiérrez (que jugó un buen partido) se retrasó para enganchar junto a Manuel Lanzini y arriba quedaba solo el pibe Andrada, que pinta para ser un buen jugador, pero lo "arrancaron verde" y por eso se apresura cuando tiene que frenar y se frena cuando se tiene que apresurar.

Boca en su primera jugada colectiva de ataque marcó el único gol del partido: Riquelme abrió para Martínez, que desbordó a Vangioni y mandó un centro bajo, que Gigliotti conectó, adelántandose a Maidana y derrotó a Barovero. Con ese gol le alcanzó para ganar el partido y para poner nervioso a un River, que con el correr de los minutos fue perdiendo precisión y la fe.

River buscó con todas sus armas (la más clara fue un cabezazo de Mora en un poste), pero demostró que su talón de Aquiles es la falta de contundencia.

Boca se aprovechó de eso y facturó una victoria fundamental para pelear por el título (quedó tercero a un punto de San Lorenzo y a cuatro de Newell's) y para consolidar un estilo de juego.

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