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Con la humedad justa

En cuanto a la campaña productiva que está cerca de finalizar, la soja y el maíz están en las últimas etapas de su ciclo en un contexto de humedad del suelo que empieza a ser escasa. Hay cierta preocupación en este aspecto especialmente por la soja de segunda.
El girasol se está cosechando con buenos rindes, que superan los 20 qq/ha. La soja de primera ya muestra lotes con signos de madurez. Se esperan rindes dispares, ya que hubo etapas de falta de humedad durante el ciclo. En general la franja costera de Mar del Plata y Miramar contó con más precipitaciones.
En soja se esperan rindes inferiores a los de la campaña 09/10. Los recursos para encarar la nueva campaña dependerán de los rindes logrados y el precio promedio al que termine vendiendo cada productor, que con seguridad no será el récord registrado a fines de enero.
Para la nueva campaña ya se está moviendo el mercado de arrendamientos. Algunos negocios que se concretaron en campos de buena productividad se realizaron a valores de entre 11 y 12 qq/ha de soja.
En el cuadro se presentan las proyecciones para campos de productividad media, con un valor de arriendo estimado en 10 qq/ha de soja. Para soja de primera, con un rinde de 23 qq/ha, la proyección es de quebranto. Para los precios y costos proyectados, el rinde de indiferencia en soja es de 25 qq/ha. Para este mismo valor de arriendo, el girasol debería rendir 20 qq/ha para cubrir los costos totales. En maíz, el rinde de indiferencia debería ser de 57 qq/ha. Si se compara el rango alto de rindes, el maíz está mejor posicionado que la soja. Para siembras en campo propio se ve también el mejor resultado proyectado para el maíz.
En cuanto al trigo, las proyecciones muestran resultados muy pobres en campo propio. En campo arrendado, para un precio de arriendo estimado en 12 qq/ha de trigo, hay quebranto.
El problema del trigo es de precios, ya que por la intervención que existe en el mercado, no hay competencia entre la exportación y la molinería, y los precios al productor están 70 u$s/t por debajo del precio de paridad de exportación. Con un mercado transparente y sin intervención, en el cual el productor reciba el precio de paridad, la superficie sembrada aumentaría, se aplicarían más fertilizantes y mejor tecnología, y el volumen de producción sería mucho mayor, con más trigo para consumir, para industrializar y para exportar, tanto en grano como en harina. Todo depende de que se modifiquen las políticas de intervención. Los productores empiezan a decidir los planes de siembra y aún hay tiempo para que se implementen políticas que liberen el enorme potencial productivo del agro.


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