Siempre mora alguna carta salvadora en la ingeniosa usina de los hacedores de resultados, capaces de concretar una semana como ésta, donde cada rueda pertenece a un vehículo distinto. Y si se venía de un miércoles con los atletas bursátiles cayendo del trapecio, en la víspera pudo el Dow Jones generarse un rebote para alejar el peligro de una secuencia que le desordene el tablero por completo. Y se volvió a ver la dualidad de una Europa bajista, en términos razonables de porcentual, con América encolumnada detrás del «dueño del circo»: el Dow Jones, que repuntó un 0,5%, en base a los remanidos cursos de «pedidos de desempleo». El Bovespa logró «picotear» algo con el 0,34%. Y en cuanto a nuestro desarrollo, el mismo también culminó con el mayor mérito en no haber repetido una caída. Apenas el 0,15% en el índice principal, que debió seguir afincado en la centena inferior y con cierre en los 3.389 puntos, prácticamente de donde hubo partido. Las diferencias corroboraron la imagen de un desempeño que tendió a la neutralidad, donde subieron 32 papeles y otros 35 siguieron en el descenso. Aporte tibio, del 0,7% en G. Galicia, el apoyo de Tenaris con el 1%, quedando Pampa en leve baja del 0,4% y siendo neutra Petrobras.
La suba en Transener, con el 3,8%, y la baja de Mirgor -con el 3,7%- resultaron extremos del panel de las de mayor liquidez. Finalmente, el volumen en efectivo reunido, que superó los $ 51 millones, mostró un ritmo acorde con el promedio del mes anterior, suficiente para la apatía reinante. La Bolsa, una siesta.
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