Alfonso Prat Gay, Gerardo Morales, Elisa Carrió, Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín festejaron ayer sobre el escenario en el Design Recoleta el fin de la campaña.
El escenario se montó como un living en el auditorio del Buenos Aires Design. Allí como en una entrevista periodística, amenizada por Fernando Iglesias (diputado de la Coalición Cívica), el Acuerdo Cívico y Social tuvo su cierre de campaña. Breves y casi simulando un reportaje, el radical Gerardo Morales, Alfonso Prat Gay, Margarita Stolbizer, Ricardo Alfonsín y finalmente Elisa Carrió, terminaron con una campaña en la que viajaron por todo el país como pocas veces.
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Así, con luces tenues y un fondo oscuro, se escucharon las definiciones finales ante unas mil personas.
Era claro desde el principio que sería difícil que Carrió se mantuviera en el estilo intimista que se le quiso dar al acto, más cuando le tocó el rol de lanzar el último ataque de campaña contra el kirchnerismo y en medio de la pelea que mantiene en la Capital Federal por recuperar algunos de los votos que le birló Fernando Pino Solanas al Acuerdo Cívico y Social y que, según ella misma reconoce, la puso al borde de no ingresar al Congreso: «Con cargos o sin cargos siempre voy a estar», resumió.
«El Acuerdo trata de ir llevando al pueblo argentino a esa hondura histórica en medio del aturdimiento, a que tome una decisión más profunda que decidir entre legisladores», dijo Carrió y luego comenzó a repasar la postura que tuvo desde los 90 frente a las crisis del campo.
«No pueden decir que no acompañé al campo en los 90 porque no podían pagar las deudas, que no acompañé al campo contra la embestida de Kirchner. No pueden decir que no somos los únicos que nos enfrentamos al sistema financiero de los 90. No pueden decir que alguna vez voté plenos poderes a alguien en el Congreso, no pueden decir que alguna vez voté contra los pobres», bramó Carrió contra kirchneristas y macristas en medio de la euforia general del salón.
Antes, había sido el turno de Prat Gay: «El kirchnerismo ya es historia», arrancó intentando calentar el ambiente y luego se metió con la economía: «El modelo K es el de la mentira, de la mentira de las estadísticas oficiales, de un país concentrado que no distribuye el ingreso y aumenta la brecha entre ricos y pobres».
Más político, Ricardo Alfonsín apuntó a la estrategia central que tuvo el Acuerdo Cívico y Social para esta elección: «El lunes ni Néstor Kirchner, va a ser kirchnerista. En esta elección está en juego la posibilidad de construir una alternativa al justicialismo que gobierna hace veintidós años la provincia, aunque al Gobierno le convenga un intento de polarización con adversarios neomenemistas».
Y Margarita Stolbizer matizó: «A Kirchner le tocó gobernar una Argentina en crecimiento sostenido pero no se terminó con la pobreza sino que la pobreza es aún mayor».
Morales, como presidente del radicalismo y responsable máximo de haber cerrado el acuerdo con Carrió, salió a hacer el balance anticipado: «Vamos a tener el segundo bloque más importante del Congreso», dijo para justificar el esfuerzo de haber priorizado la campaña en todo el país.
«Tenemos la plena convicción, que la expectativa de cambio, no sólo en Buenos Aires y la Ciudad, sino en todo el país. Agradezco a Lilita, que siendo candidata de la capital, haya puesto toda la energía para constituir un proyecto nacional que va a disputar el poder en 2011», dijo Morales.
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