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Con poco margen, leales a Zelaya aceleran revuelta
Manuel Zelaya se dirige el martes a la prensa en Guatemala, desde donde convocó a una «insurrección» en su país.
El llamado de Zelaya a la «insurrección», precedido de un ultimátum al Gobierno de Micheletti, arrojó además una sombra de incertidumbre sobre el diálogo que con la mediación del presidente de Costa Rica, Óscar Arias, iniciaron las partes enfrentadas para hallar una solución a la crisis de Honduras.
El canciller costarricense, Bruno Stagno, declaró ayer que la delegación que representa a Micheletti confirmó su participación en la nueva ronda de diálogo, programada para el próximo sábado en San José, pero no lo ha hecho aún la de Zelaya.
«Estamos finiquitando detalles» y trabajando sobre el supuesto de que ambas partes van a estar presentes, señaló Stagno.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, se mostró ayer «moderadamente optimista» sobre el éxito de las gestiones de Arias, aunque subrayó que es un proceso «complejo y difícil» que «tomará algún tiempo».
Insulza denunció la existencia de «una ofensiva de propaganda de diversos sectores» para otorgar cierta legitimidad al Gobierno «de facto» de Honduras, pero recordó que «no ha habido fisuras» en el rechazo internacional al golpe de Estado.
El Gobierno de Estados Unidos insta a todos los actores sociales y políticos de Honduras a buscar «una solución pacífica» a la crisis, «para restaurar la democracia» en el país, dijo ayer un vocero del Departamento de Estado.
«Todas las partes en las conversaciones deben dar a este proceso algún tiempo. No fijen ningún plazo artificial», declaró el vocero del Departamento de Estado, Ian Kelly.
También en Washington una delegación de hondureños partidarios de Zelaya, que se reunieron con representantes de organismos internacionales, advirtió que si no se pone fin al golpe militar, la situación puede degenerar en una guerra civil.
En tanto, en Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo (PE), todas las fuerzas condenaron el golpe de Estado en Honduras, exigieron la restauración del orden constitucional y el regreso al país de Zelaya, y apoyaron la mediación de Arias para tratar de alcanzar una solución.
Europeos
La postura es similar a la expresada por la Comisión Europea y por los gobiernos de los veintisiete países de la UE, que ayer reafirmaron su posición por boca de Carl Bildt, ministro de Exteriores de Suecia, país que este semestre preside la Unión.
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, llamó a evitar «un baño de sangre» en Honduras tras el llamamiento a la «insurrección» que hizo el martes Manuel Zelaya.
En una intervención en la apertura de la XV Cumbre de los Países No Alineados, que se celebra en Sharm el Sheij (Egipto), el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, hizo un llamamiento mundial para preservar la estabilidad política, y reclamó un mayor apoyo a los tribunales internacionales.
«Recientemente, en países de África y América Latina hemos visto golpes de Estado y otros cambios no constitucionales de Gobierno», acciones que «dañan no sólo a quienes afectan directamente, sino la estabilidad y prosperidad global», dijo Ban.
Agencia EFE


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