El padre Julio César Grassi fue condenado ayer a 15 años de prisión por el Tribunal Oral 1 de Morón, pero no será encarcelado hasta que la sentencia quede firme ante la Cámara de Casación.
El sacerdote Julio César Grassi fue condenado ayer a 15 años de prisión por el Tribunal Oral de Morón, en la causa que se le seguía por abuso sexual y corrupción de menores, por los dos hechos denunciados por el joven conocido como «Gabriel». Además se registraron enfrentamientos por inconformidad con la sentencia.
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Los jueces Luis Andueza, Jorge Carrera y Mario Gómez resolvieron por unanimidad que Grassi siga en libertad sin poder salir del país hasta tanto se dicte la sentencia firme.
«El tribunal resolvió condenar por abuso sexual agravado por resultar sacerdote y a cargo de la guarda del menor en concurso real con corrupción agravada de menores por hechos que habrían tenido lugar en la segunda quincena de noviembre de 1996», se dictaminó en el fallo.
El caso por el que fue condenado Grassi es el del menor «Gabriel», aunque la resolución deberá ser revisada por el Tribunal de Casación bonaerense. Al no quedar en prisión, se le impuso la prohibición de salir del país y de ingresar a la Fundación Felices Los Niños sin acompañamiento de una persona designada por el condenado.
Grassi no podrá tener contacto solitario con menores de edad y sobre todo con los damnificados, con quienes tampoco puede comunicarse. Además, el cura no podrá ausentarse de su domicilio actual por un plazo mayor a 24 horas y deberá presentarse el primer día hábil de cada mes ante el tribunal.
En ese sentido, los jueces dispusieron que el sacerdote esté sujeto a proceso en el caso de ser requerido.
Choques
Por su parte, partidarios y detractores de Julio César Grassi se enfrentaron al conocerse la sentencia frente a los Tribunales de Morón, luego de la lectura de la condena contra el sacerdote, lo que motivó la intervención de la Policía, que detuvo a algunos de los contendientes. La disputa se dio entre unas 80 personas de ambos sectores que se manifestaban desde temprano ante la sede judicial con bombos y megáfonos; tras conocerse la sentencia, las dos partes expresaron su desacuerdo y comenzaron los enfrentamientos.
Seguidores del sacerdote atacaron a militantes del movimiento Convergencia de Izquierda, quienes mediante un gran cartel rojo reclamaban «Cárcel a Grassi y a los curas violadores».
Luego forcejearon con otro grupo, con la intención de quitarle una bandera que rezaba «Con los chicos no», pero los ánimos se calmaron mediante la intervención de la Policía, que detuvo a dos de los agresores.
En el marco de los enfrentamientos, varias mujeres sufrieron crisis de nervios y desmayos y las agresiones alcanzaron también a algunos periodistas.
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