Jorge Remes Lenicov, en la Universidad Di Tella, hizo un repaso de su breve y accidentada gestión en la que se dispuso la salida de la convertibilidad y la pesificación asimétrica.
Jorge Remes Lenicov, ministro de Economía durante parte del Gobierno de Duhalde -de enero a abril de 2002-, hizo una reseña de su breve gestión. «No hicimos ningún trabajo sucio. Sólo hicimos lo que había que hacer», dijo. El economista, que actualmente se desempeña como embajador ante la Unión Europea, tuvo la misión de salir de la convertibilidad a través de la devaluación y pesificación asimétrica. Explicó que «devolver dólares era imposible, porque ese dinero estaba prestado». Remes Lenicov realizó estas declaraciones durante la conferencia «Saliendo de la convertibilidad: la política económica en 2002», organizada por la Universidad Torcuato Di Tella.
A continuación, la reseña del ex ministro de su paso por el Palacio de Hacienda.
Durante la campaña presidencial de 1999, Duhalde planteaba el cambio de modelo y la renegociación de la deuda. En ese entonces, considerábamos que la convertibilidad no podía seguir funcionando porque tenía más problemas que beneficios.
Nosotros veníamos preparando un programa para una salida de la convertibilidad, dos años antes, con un grupo de economistas del justicialismo. La idea era que con el cambio de Gobierno se podía ensayar una salida no traumática de la convertibilidad.
Había sectores de la Alianza que estaban de acuerdo con esto y teníamos un pacto implícito para salir de la convertibilidad, independientemente de quien asumiera.
Después de las elecciones, mantuvimos reuniones semanales con el grupo de economistas, que se desempeñaban como funcionarios y diputados. Teníamos claro que la economía iba a estallar, lo que no podíamos saber era cuándo iba a suceder eso.
Cuando se producen los hechos de diciembre y renuncia De la Rúa, con ese interregno de Puerta, tenemos una reunión con Rodríguez Saá. Había un sector que proponía la dolarización de la economía y otro que pedía la creación de una tercera divisa, «el argentino».
Nosotros nos opusimos a las dos cosas porque entendíamos que la mejor salida para el país era tener una economía con un tipo de cambio flexible, un equilibrio fiscal y con libre competencia, con regulaciones de los servicios monopólicos.
Cuando asume Duhalde, y me puso al frente del Ministerio de Economía, no nos sorprendió la crisis económica.
Además de economista soy militante político, y como tal, asumir el ministerio era una responsabilidad que no podía eludir. En una reunión, que habíamos tenido en julio con la gente del PJ bonaerense, dije a modo de chiste «pobre al que le toque salir de la convertibilidad».
No hicimos ningún «trabajo sucio», hicimos lo que había que hacer. Fui transparente.
Éramos conscientes que no se podía decir lo que no podíamos hacer. Devolver dólares era imposible porque ese dinero estaba prestado. Por eso, cuando escuchamos la frase de Duhalde «el que tenía dólares recibirá dólares», nos quisimos matar.
Se desató una complicación muy grande, sobre todo por las expectativas de la gente, que lo vivió como una estafa.
A la hora de restaurar la crisis de los contratos, decidimos seguir el modelo de Roosevelt, que en 1933, lo primero que hizo fue declarar ilegal la tenencia de oro para estabilizar el valor del dólar.
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