El Ministerio de Economía publicó ayer en su página web la licitación pública para la colocación del remanente de la serie Bonos de la Nación Argentina 2017 que lanzó a fin de marzo pasado. Del programa completo, que es de $ 10.000 millones, sólo se habían colocado aquella vez $ 5.500 millones. Los $ 4.500 millones restantes podrán ser demandados por bancos, agentes y sociedades de Bolsa y personas jurídicas y físicas a través de estas entidades.
Los bancos le pedían hasta ayer al Gobierno un retorno de 425 puntos básicos sobre la Badlar, que en los valores actuales equivaldría a un costo de financiamiento superior al 28% anual en pesos. La operación fue puesta en marcha por la secretarías de Hacienda y de Finanzas, que lideran Juan Carlos Pezoa y Pablo López, respectivamente.
El primer objetivo del Gobierno es tratar de complementar la tarea de absorción de pesos que hace el Central, para restarle liquidez al sector privado y evitar que aumente la demanda sobre los dólares (tanto en el mercado oficial como en el paralelo) y los bienes, y se disparen, así, el precio del "blue" y la inflación (si bien, finalmente, esta "esterilización" tendrá como contrapartida el aumento del gasto público, por lo que el efecto monetario es neutro).
El segundo es evitar que el organismo se endeude aún más al hacer esta absorción, para lo cual semanalmente debe emitir Letras que empeoran su patrimonio.
El tercero es acceder a financiamiento en pesos en un momento en que llegó al límite de adelantos transitorios que puede tomar de la entidad. El cuarto es hacerlo con un efecto monetario neutro, es decir, sin aumentar la liquidez en el sistema con una asistencia del Central que requiera emisión de pesos. Y el quinto es dar una señal de prudencia al mercado sobre la política monetaria que se llevará adelante en un momento en que se había sugerido una rivalidad entre Juan Carlos Fábrega y Axel Kicillof.
| I.O.D. |


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