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Confirmaron penas por contrabando récord
El caso Manzanas Blancas implicó un terremoto hacia el interior del Poder Judicial casi desde el principio, cuando en 2010 Temes Coto pasó a la clandestinidad y luego reapareció bajo la tutela de las juezas Gabriela Lanz con quien, al menos en ese entonces, sostenía un vínculo sentimental. La resolución de ayer deja en una posición incómoda a la jueza igual que el fallo de condena que emitiera el tribunal integrado por Karina Perilli, Horacio Artabe y Luis Imaz.
Una contienda que descubre otras intrigas de los sótanos del poder, como el hecho de que cuando el oficialismo embistió contra el fiscal José María Campagnoli por su accionar procesal, en ese entonces no denunció a Lanz que era la titular del expediente que instruía el fiscal y quien había ratificado todas sus medidas. A pesar de tener buena aritmética en la Magistratura, el oficialismo desistió de ir contra la jueza. Obvio: Lanz tenía buena llegada a sectores de la clandestinidad que en ese entonces también se entendía con el Gobierno.
Temes Coto intentó ser excarcelado en primera instancia por la Justicia en lo Penal Económico y no lo logró. Luego hizo lo propio ante el tribunal oral que lo denegó por dos votos contra uno (Imaz se pronunció a favor de la excarcelación del exprófugo). Luego el caso llegó a la Casación, en donde Temes Coto también buscó dejar la prisión. Dos jueces lo rechazaron de pleno (Slokar y David) pero Ana María Figueroa concedió, en un giro que tenía poco que ver con las determinaciones habituales de la camarista en ese tipo de situaciones.
La defensa de Temes Coto jugó la carta de una supuesta conspiración, tesis que siempre respaldó su abogado Mariano Bergés, que llegó a defenderlo por intermediación de Lanz. El argumento no prosperó. En cuanto a Figueroa, el pasado martes estuvo invitada a la cumbre antinarco organizada por la Corte, pero alegó estar de viaje. En su lugar envió al camarista Mariano Borinsky, lo cual desató un conflicto en el tribunal penal porque Liliana Catucci entendió que en su carácter de vicepresidente de la Cámara era ella a quien le correspondía asistir.
La causa generó diversas esquirlas. En 2014 los fiscales Carlos Gonella y Emilio Guerberoff embistieron contra Lanz por supuesto lavado de dinero. La jueza luego contraatacó y logró que Claudio Bonadío procesara a los fiscales por el hecho de que éstos publicaron información de la causa en un portal de la Procuración. Por ahora, final abierto.
La sentencia de la Casación llega en un momento justo cuando el Poder Judicial queda en el centro de todas las miradas por la citación a indagatoria del juez federal salteño Raúl Reynoso, que la semana pasada afirmaba que estaría en el grupo de jueces organizado por la Corte, cosa que finalmente no sucedió. Ricardo Lorenzetti demostró ser más veloz que los organizadores del último Coloquio de IDEA, donde Reynoso tuvo una actuación por demás destacada.


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