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Congreso se prepara para otro año de trabajo a reglamento
Hace un año, Cristina de Kirchner inauguró la sesiones ordinarias retando a legisladores por la demora en temas como la ley de tierras. En 2010 fue peor: sólo anunció la firma de decretos. Por ahora no hay adelantos de la agenda que pedirá para 2012.
Lo cierto es que esta vez Cristina de Kirchner no podrá pedir la sanción de leyes pendientes, como hizo el año pasado con la ley de tierras o la reforma en el combate al financiamiento al terrorismo: el Gobierno hizo votar todas las leyes que necesitaba y las que no pasaron fue porque no hubo decisión política de hacerlo.
Pero este vacío no implica que no existan temas a debatir. En la comisión de Finanzas, por ejemplo, esperan algunos dictámenes amenazantes sobre reforma a la Ley de Entidades Financieras, dos de ellos disfrazados en leyes con nuevos nombres.
Amenaza
En sus múltiples presentaciones en los salones de la Casa Rosada, Cristina de Kirchner anunció, y de alguna forma amenazó, con reformas tributarias varias, pero siempre sin terminar de darles alguna forma.
La oposición se ilusiona ahora con que algunos de esos temas estén incorporados al mensaje presidencial del próximo jueves, aunque sepan que el debate no irá más allá de lo que el Gobierno decida imponer con el número.
Hace una semana la oposición comenzó a curarse en salud: se anunció desde todos los bloques que habría intentos por marcar una agenda previa de debates, aunque poco puedan hacer sobre el anuncio presidencial.
La Coalición Cívica fue la primera en cumplir con ese anuncio. Hoy lanzará una «agenda de cuestiones prioritarias para la Argentina que viene». Servirá como guía de campaña para caminar el país durante 2012, como es intención de Elisa Carrió. Pero el anunció que harán Adrián Pérez y el presidente del bloque de diputados, Alfonso Prat Gay. apuntará a presentar tres líneas de proyectos que impulsará este año esa fuerza: una reforma tributaria, el cuidado del medio ambiente e incentivos para las pymes.
Los radicales se preparan para enfrentar al kirchnerismo con un listado que incluye temas que seguramente no mencionará Cristina de Kirchner en el mensaje sobre el estado de la Nación. El primero será la situación de la energía y los combustibles, la reducción de subsidios, y varios pedidos de informe sobre la situación fiscal.
Para la UCR, en medio de un proceso interno que no da tregua, y con la jefatura de Mario Barletta cuestionada por quienes creen que busca un perfil demasiado contemplativo con el Gobierno, el armado de la agenda legislativa de este año no será fácil. De hecho debe luchar contra posiciones tan encontradas como la del cordobés Oscar Aguad que no estuvo de acuerdo con la participación de la mesa de conducción partidaria del acto por Mal-vinas en la Casa Rosada y la de Leopoldo Moreau, el bonaerense que renace en las negociaciones de la interna radical, una vez más apoyando medidas de Cristina de Kirchner.
Sin margen
A pesar de eso, la situación en las provincias no le deja margen a algunos dirigentes de la UCR. Este fin de semana el jujeño Miguel Giubergia tuvo que salir a protestar porque el Gobierno no cumple la orden judicial de garantizar combustibles en esa provincia: «Colas por todos lados, surtidores con las mangueras cruzadas, ése es el panorama que se vivió en cada punto de la Argentina, producto de la falsedad del discurso progresista oficialista, cuando en realidad ejercen la continuidad de la matriz energética del menemismo», dijo.
Por detrás de todas estas pujas se moverá el Congreso real. Es decir, el que marcará que sólo avanzarán los proyectos que pida el Gobierno y que frenará cualquier norma que no cuente con el visto bueno de la Casa Rosada. Lo sabe el sindicalismo que, por otro año, verá congelados en la Comisión de Legislación del Trabajo todos los proyectos que impulsa el moyanismo, haya o no acuerdo o destitución de Hugo Moyano.
Lo saben también en la Comisión de Presupuesto y Hacienda que no ha tenido durante el verano ningún alerta para prepararse ante una hipotética temporada de trabajo. Un desperdicio para una comisión, presidida ahora por Roberto Feletti que prometía volver a sus años de gloria, tras meses de inactividad.


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