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Congreso ya se prepara para nueva polarización
• Habrá bloques de oposición más grandes.
• Se facilitan los acuerdos.
Elisa Carrió
Está claro que la situación de 2013 es distinta y no sólo porque el Gobierno enfrenta una posición de debilidad que en ese momento no tenía, habida cuenta de que el kirchnerismo por ahora no puede concretar hacia adentro del peronismo ninguna oferta seductora para más allá de 2015. Sólo ese dato limita el poder de negociación que el kirchnerismo tendrá en Diputados.
Para marcar diferencias, de todas formas, sólo bastaría con la postal que hoy ofrece la oposición. El horizonte muestra bloques más grandes, con menos actores para sentarse a negociar y menos posiciones irreconciliables entre ellos.
Así, hasta ahora, la atención política se centra en adivinar si el Gobierno tendrá o no ese quórum en Diputados o el Senado (que hace tiempo no es propio sino con la ayuda de los ahora más debilitados aliados), cuando en realidad hay otros movimientos que pueden complicar al oficialismo.
Ese ejemplo comienza con el radicalismo. Si los resultados de las PASO se confirman, la UCR quedará con unos 46 diputados en su bancada. El número supera en 6 a los que tiene hasta ahora y es suficiente como para que ese partido (ver nota aparte) piense como segunda minoría en medirse sólo en relación al despliegue que muestra el kircherismo en los recintos.
Detrás de los radicales ya se intuye una pelea por el tercer lugar, aunque el resultado parece cantado.
Sergio Massa puede quedarse, de acuerdo con las proyecciones que se sentaron el domingo pasado, con unos 16 diputados bonarenses, a los que habría que sumar entre 3 y 4 peronistas con mandato en vigencia que se le sumaran a la bancada.
En esa lista puede ser una banca extra Facundo Moyano (que ya anunció el pase al bloque Massa) y hasta Omar Plaíni que, aunque vaya a trabajar como bancada unipersonal, orbitará en el mismo sistema.
Siendo absolutamente conservadores, se puede afirmar que Massa controlará no menos de 22 diputados.
El macrismo está en una encrucijada: pone en juego 8 diputados de los 11 que tiene, pero entre la perfomance porteña más el aporte de candidatos en las provincias se espera que se acerque a no menos de 10 diputados propios.
Las expectativas de Gabriela Michetti de formar un bloque unificado con el massismo por ahora se quedaron sólo en eso, un deseo. Se encargó de aclararlo Darío Giustozi, aunque no se conoce aún decisión definitiva. Igual que lo que pueda suceder con los diputados de Compromiso Federal, de los Rodríguez Saá, que seguramente buscarán acuerdo por el mismo barrio.
Ninguno de estos grupos aparece hoy con problemas para organizar un diálogo. Y en total suman casi 90 diputados, contando a provinciales y sin hablar de los que aporte UNEN ya que Elisa Carrió no definió aún cómo se moverá en el futuro en ese nuevo Congreso.
El problema es que frente a la posibilidad de una sangría en el peronismo, reunir 90 diputados casi entre sólo 3 bloques resulta una oferta mucho más operativa que la de 2009 y más seductora para nuevos acuerdos. De ahí que Cristina de Kirchner le advirtiera en público a Julían Dominguez, presidente de Diputados: "Van por tu puesto".


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