2 de enero 2012 - 00:00

Conmoción en Río Negro: murió ayer baleado gobernador Carlos Soria (PJ)

Otros tiempos: el flamante gobernador Carlos Soria y su esposa, Susana Freydoz, el día de su asunción el pasado 10 de diciembre, junto al senador Miguel Pichetto.
Otros tiempos: el flamante gobernador Carlos Soria y su esposa, Susana Freydoz, el día de su asunción el pasado 10 de diciembre, junto al senador Miguel Pichetto.
La provincia de Río Negro arrancó ayer 2012 sumida en la conmoción: el flamante mandatario justicialista Carlos Soria murió durante la madrugada tras recibir un disparo de arma de fuego en la cabeza, en un confuso episodio ocurrido en su residencia privada de Paso Córdoba, en momentos en que se encontraba acompañado de su esposa, Susana Freydoz.

«El deceso se produjo presumiblemente producto de un accidente doméstico, debido a la manipulación de un arma de fuego», fue la cauta lectura oficial que hizo ayer por la tarde el Gobierno provincial.

Pero todas las miradas apuntaron a la primera dama, quien fue demorada por unas horas y declaró en la central policial, en el marco de la causa que lleva adelante el juez Emilio Stadler, subrogante del Juzgado 2 de General Roca.

Anoche, Stadler sostuvo en un comunicado que el disparo «se habría producido con un arma de fuego propiedad de Soria» y que no existe elemento que indique la intervención de alguna otra persona ajena a quienes se encontraban en ese momento en la vivienda: además del matrimonio, una hija y su novio.

A Freydoz le tomaron muestras de sangre y se le realizó un dermotest, lo mismo que al resto de los familiares. Se trata de una prueba que sirve para comprobar si disparó el arma de fuego que causó la muerte del mandatario. Tras declarar, la mujer se retiró a la casa de un familiar en las afueras de General Roca y no participó del velatorio de su esposo.

El trágico final de Soria causó dolor y estupor entre gobernadores, legisladores y funcionarios nacionales. Anoche vecinos de General Roca protagonizaron una marcha del silencio.

Por su parte, Cristina de Kirchner envió a la provincia al secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli.

Soria, de 61 años, había sido el pasado 25 de septiembre el artífice del retorno del peronismo al poder tras 28 años de hegemonía radical, lo que lo convirtió en el primer gobernador peronista de la provincia desde el regreso de la democracia.

Pero llegó a comandar el distrito patagónico sólo poco más de 20 días -intentaba pilotear un duro ajuste público muy resistido por los gremios- y ahora asumirá mañana la gobernación su vice, Alberto Weretilneck, quien milita en el Frente Grande, socio político del Frente para la Victoria en tierra rionegrina.

Esa sucesión directa está establecida en la carta magna local. La incógnita ahora será qué actitud asumirá el justicialismo (ver aparte).

En medio de un profundo hermetismo y tras la realización de la autopsia de rigor, los restos mortales del titular del Ejecutivo fueron velados por la tarde en una ceremonia íntima en esa ciudad. Por expreso pedido de los hijos de Soria, no hubo un funeral público. A las 18.30, los restos de Soria fueron trasladados al cementerio privado Parque Las Fuentes.

El fallecimiento del gobernador -quien asumió el cargo el pasado 10 de diciembre- fue confirmado oficialmente por el secretario de Información y Coordinación de Río Negro, Julián Goinhex. Al lugar arribaron efectivos de criminalística y, poco después de las 6, el propio vicegobernador.

Weretilneck tiene previsto asumir el poder mañana a las 18 en Viedma para completar el mandato de Soria hasta el 10 de diciembre de 2015, tal como lo establece la Constitución provincial en su artículo 180, inciso 2. Previamente, a las 12, encabezará una reunión de gabinete en la Casa de Gobierno junto a legisladores e intendentes del Frente para la Victoria.

A poco de conocerse la muerte de Soria, la reacción del plano político nacional no se hizo esperar.

«Era un gran militante peronista y un luchador de la política», aseguró el bonaerense Daniel Scioli, además de revelar que mantuvo una conversación con él durante un acto en la Casa Rosada del pasado miércoles, en la cual le reveló su preocupación por el impacto en la provincia de las cenizas volcánicas y la sequía.

«Fue un muy buen tipo y un luchador del peronismo que, junto a Miguel Angel Pichetto, tenía obsesión por ganar Río Negro para el peronismo, lo que finalmente logró», aseguró el sanjuanino José Luis Gioja.

Por su parte, el riojano Luis Beder Herrera rogó porque «el caso sea rápidamente esclarecido y que sus seres queridos encuentren resignación en Dios, en estas horas tan difíciles».

También manifestaron su dolor, entre otros, el salteño Juan Manuel Urtubey (junto a su esposa, Ximena Saravia Toledo), la fueguina Fabiana Ríos, el pampeano Oscar Jorge, el santacruceño Daniel Peralta y el cordobés José Manuel de la Sota.

En la municipalidad roquense, donde Soria fue intendente durante 8 años y desde diciembre gobierna su hijo Martín, se dispuso asueto total y duelo para hoy. Una medida similar asumió -por resolución- el ministro de Gobierno provincial Edgardo Bagli, el único funcionario que se instaló desde temprano en la Casa de Gobierno, en Viedma, para monitorear la marcha de las repercusiones en toda la provincia.

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