Conmociona a Rosario el flagelo de la inseguridad

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Crece preocupación por impacto del delito, en una ciudad donde se extienden los asentamientos irregulares

Santa Fe - Roberto Paladini -portuario, 57 años- fue asesinado el pasado 8 de agosto. Pretendía ingresar en su camioneta al garaje de su vivienda, en el sudoeste de Rosario, pero un balazo en el pecho terminó con su vida y lo inmortalizó en el lamentable historial de inseguridad que castiga y preocupa cada vez más a la comunidad de la ciudad.

El acuciante flagelo -cuyo avance algunos sectores ligan, en voz alta o por lo bajo, al conflictivo entramado social que se gesta en los asentamientos irregulares que crecen en la región- derivó ya en numerosas manifestaciones de vecinos en distintos puntos de la provincia.

Algunas de esas movilizaciones llegaron hasta la casa del propio gobernador, el socialista Antonio Bonfatti, en Rosario.

Una de esas marchas fue protagonizada por vecinos de la zona sur. Allí, en el barrio Alberdi, el disparo en el estómago que recibió un chico de 13 años al salir de un club -ubicado a sólo dos cuadras de la vivienda del mandatario- lanzó a la gente a la calle para exigir mayor seguridad.

Incluso la propia esposa de Bonfatti, Silvia Tróccoli, fue asaltada en su auto cuando se trasladaba hacia la zona céntrica junto con la nieta de ambos, de tres años.

Según las estadísticas que maneja la Policía, durante el primer semestre de este año se produjeron en Rosario 87 homicidios, entre dolosos e intencionales, mientras que en 76 de esos casos hubo uso de armas de fuego.

La frialdad de los números dicta que técnicamente la cantidad de homicidios durante estos primeros seis meses de 2012 no creció, ya que en igual período del año pasado la cantidad de asesinatos escaló a 91.

La mirada oficial también remarca que de esas 87 muertes, sólo 10 (el 11%) fueron en ocasión de robo, mientras que el resto se montó en otro tipo de motivaciones ligadas en buena parte a conflictos entre personas que se conocían previamente.

Sin embargo, esas lecturas no alcanzan para disminuir los niveles alarmantes de preocupación por la inseguridad que pusieron a la problemática al tope de las urgencias de agenda de los vecinos de Rosario, que gobierna la socialista Mónica Fein y donde en 2011 fueron asesinadas 164 personas.

A la hora del desglose, 14 de los crímenes de este año en Rosario fueron perpetrados en la jurisdicción correspondiente a las comisarías 11ª y 16ª, que alcanzan a La Tablada, Villa Manuelita, Villa del Tanque, Bajo Ayolas, Barrio Municipal y Saladillo, entre otros barrios.

De esta manera, el 16% de los homicidios se concentró en un área que representa menos del 5% del territorio urbano, y que se despliega en la zona sudeste de la ciudad. En algunos de esos puntos se repiten los enfrentamientos entre facciones ligadas al delito, sumiendo en el temor a los vecinos de la zona.

En cambio, en el área céntrica de Rosario fueron asesinadas 6 personas durante el primer semestre, representando el 7,32% de las víctimas. Las zonas donde se cometen mayores ilícitos son la Terminal de Ómnibus y el sector del Monumento a la Bandera.

Con cerca de un millón de habitantes, la ciudad de Rosario vive en los últimos años el persistente avance de los asentamientos irregulares, incluidas las denominadas «villas de emergencia». Según cálculos que se manejan en círculos oficiales, hay más de 90 mil personas que viven en alrededor de 60 de esos asentamientos en la ciudad, lo cual derivó en nuevas ocupaciones de tierras que se multiplicaron en los últimos meses.

Ese terreno de fuertes necesidades básicas insatisfechas y altísima conflictividad social es motivo de permanente y creciente preocupación en distintos sectores de la comunidad, que lo ligan con el flagelo de la inseguridad.

En esa línea, por caso, el presidente del Foro Regional Rosario, Jaime Abut, advirtió días atrás que «la situación es grave y tiende a agudizarse porque las migraciones hacia Rosario se incrementan y las villas miserias son cada vez más grandes». «Hay gente que no tiene la cultura del trabajo y es necesario actuar», afirmó Abut, quien lidera una entidad nucleada en el Foro por la Seguridad Ciudadana.

Por su parte, la coordinadora ejecutiva del Foro Regional Rosario, Selva Raggio, remarcó que la ciudad «está rodeada de innumerables asentamientos irregulares».

«Es necesario urbanizarlos, abrir calles. Hay lugares donde la policía no puede entrar, no ingresan ambulancias, las líneas de colectivos pasan a diez cuadras y no hay alumbrado público. Son cuestiones que hacen a la prevención de la seguridad», sostuvo días atrás.

La crisis de inseguridad en Santa Fe derivó en junio pasado en la renuncia en esa estratégica cartera del ministro Leandro Corti, señalado por su imposibilidad para manejar a las fuerzas policiales y por su incapacidad para torcer el preocupante rumbo de los asaltos, robos y crímenes en la provincia.

En su lugar, Bonfatti designó al legislador socialista Raúl Lamberto, quien desde su asunción intentó dar señales de inflexión hacia la fuerza policial, integrada por 17 mil efectivos.

«Los policías que no sienten el proyecto deberán dejar sus cargos», advirtió. En simultáneo, el Gobierno provincial anunció la compra de motos, autos, camionetas y equipamiento para sumar presencia policial en las calles -especialmente en Rosario- y, a la vez, calmar el reclamo de insumos que desde hace varios meses viene realizando personal policial.

En este marco, esta semana se reunió en la sede del Gobierno, en Rosario, el Consejo Provincial por la Seguridad. Allí Lamberto destacó los casi 1.500 vehículos (entre motos, autos y camionetas) que se han incorporado a la Policía desde 2008, los 750 nuevos agentes policiales que egresarán a mediados de septiembre, las 100 motos que serán licitadas hoy y las cámaras de vigilancia que se instalarán en Rosario y en Santa Fe, entre otros puntos.

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