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Consumo de luz: insólito aumento en sólo 4 días
Un dato relevante es que mientras el consumo a nivel nacional creció 379 megavatios, el equivalente a una central térmica, el de Capital, Gran Buenos Aires y La Plata superó otro récord también, pero pasó de 8.435 el jueves a 8.472 ayer, lo que indica que, en este caso, el aumento estuvo impulsado por otra zona del país.
El pico de consumo de energía se cubrió con una importación de 995 megavatios procedentes de Brasil que se mantuvo todo el día, más importantes aportes hidroeléctricos, en particular Yacyretá con 2.309 megavatios, El Chocón con 923 y Piedra del Águila con 876.
Aun cuando se esperaba que el consumo ya hubiera alcanzado el máximo de la temporada, bajo la suposición de que ya estaba encendido todo lo que hay, la exigencia sobre el sistema eléctrico volvió a acentuarse. Y lo mismo ocurrió con el de gas.
El consumo del fluido en hogares se sostuvo en niveles significativamente importantes durante el fin de semana, con el alivio habitual que se produce porque no hay gasto para calefaccionar en oficinas, bancos, escuelas y la mayor parte del comercio. Ayer, sin embargo, la demanda volvió a niveles altísimos, pero las empresas gasíferas insistieron en que la operatoria está equilibrada, sin problemas de presiones en gasoductos y cañerías.
Las restricciones del consumo de gas alcanzan a unos 300 grandes usuarios en todo el país que utilizan más de 10.000 metros cúbicos diarios, y se sospecha que se renovarán mañana cuando venza la última decisión del lunes 27 tomada por el comité de crisis, consistente en entregar a esos consumidores sólo mínimos técnicos de gas durante diez días.
Si bien con el avance del frío circuló la versión de cortar también el suministro a medianas y pequeñas empresas, se afirma que esto sería operativamente impracticable por la cantidad de comunicaciones que se deberían enviar y, sobre todo, por la imposibilidad de controlar el cumplimiento de la orden.
Arrastre
Se espera que desde mañana haya una paulatina suba de la temperatura, aunque no muy significativa, a lo que se debe sumar el efecto arrastre por el cual la calefacción se sigue encendiendo dos o tres días después de que el clima mejora. Se dice que el mismo efecto se nota cuando empieza el frío, ya que los usuarios prenden los calefactores a los dos o tres días de que se registran las primeras temperaturas bajas.
En tanto, continúa el debate en torno a la falta de gas por baja de la producción local y sobre la creciente demanda domiciliaria. Para empresarios de la actividad, «hay despilfarro, porque las tarifas, estando congeladas, se encuentran cada vez más bajas en relación con los otros precios de la economía».
Sin embargo, no se ve por ahora voluntad del Gobierno de modificar las tarifas, aunque la eximición del cargo para pagar importaciones durante junio y julio acrecienta la tendencia a calefaccionar sin control y beneficia a grandes consumidores domiciliarios con poder adquisitivo como para pagar más.


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