Funcionarios del Palacio de Hacienda aseguraron a este diario ayer que las estimaciones para 2009 contemplan una caída del 3,1% del PBI. Lo relevante de la afirmación pasa porque, sobre la base de ese dato generado en la Secretaría de Política Económica, se hacen los cálculos de recaudación en la Secretaría de Hacienda. Es decir que a la hora de los cálculos y estimaciones relevantes en lo económico, los datos del INDEC y desde ya del Presupuesto 2009 se dejan de lado.
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Bajo el influjo del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, el INDEC informó que en el primer trimestre, la economía argentina mostró un crecimiento del 2,3%. Las estimaciones privadas eran las mismas que las oficiales, pero diferían nada más en que poseían el signo negativo adelante. Este brote rebelde dentro del propio Palacio de Hacienda tiene sentido: los técnicos de la Secretaría de Hacienda a cargo de Juan Carlos Pezoa deben tener, como cualquier empresa, un cálculo de los ingresos y gastos de los próximos meses (y, en teoría, de los años siguientes). Allí utilizar las variables del INDEC implicaría sobreestimar ingresos que luego no llegarán a las arcas del Tesoro poniendo en riesgo el pago de la deuda o cualquier partida de gasto. Por ello esta coexistencia de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde en el Ministerio de Economía.
Ahora bien, el interrogante tras este brote de realismo interno es si cambiará algo tras las elecciones del 28 de junio con la intervención de Guillermo Moreno. Otras fuentes del Palacio de Hacienda ayer graficaron a este diario que es altamente improbable que ello ocurra, independientemente del resultado. Todo lo contrario. Es que el secretario de Comercio Interior está avanzando en otras áreas, como la de «promoción de inversiones», a través de las trabas a las empresas a que importen productos. Impuso, para cada una de ellas, una suerte de «balance cambiario» por lo que deben mostrar un superávit individual entre exportaciones e importaciones. Lo negativo es que logró, aunque sean como el INDEC simples cosméticas empresariales, que el sector privado difundiera anuncios de inversiones o aperturas de plantas, y hasta recalcando en las gacetillas que ello se debió a la aplicación de las licencias no automáticas para importar. Un gesto a Moreno.
Leyenda urbana
Existe una suerte de «leyenda urbana», pero aplicada a la economía del país al mismo tiempo, que estipula que el día que Guillermo Moreno no esté en la Secretaría de Comercio Interior, los precios de alimentos y otros productos se dispararán. Una versión del nuevo siglo de Domingo Cavallo, que en los desdichados 90 era el símbolo de la vigencia de la convertibilidad. Aquí Moreno, dentro del Gobierno, es la garantía de la estabilidad de los precios (para los del INDEC ello es cierto). Por ello, el 29, lo más probable es que haya «más Moreno» y no «menos Moreno», y se avance en áreas que ya tiene el secretario de Comercio Interior como objetivo, como son las tarjetas de cré-dito. Volverá la lucha entre el bien y el mal, como en la novela de Robert Stevenson.
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