A pesar que el Dow retrocedió 0,1% al cerrar en 12.449,45 puntos, ayer quedó evidenciada una vez más las ganas de subir que tiene el mercado (o al menos aquellos pocos que están comprando y vendiendo acciones solo 800 millones de papeles operados en el NYSE-). Decimos esto porque a poco de abrir, el Promedio Industrial perdía el 0,51% y siguió en franco terreno bajista hasta la última hora de operaciones, cuando llegó a coquetear con la zona ganadora poco antes de que llegara una serie de ordenes bajistas (el S&P quedó 0,03% arriba y el Nasdaq 0,31%). Como ha venido ocurriendo desde comienzos de la semana, el sector financiero fue el motor de las subas ganando el 1%, acompañado de cerca por el de materias básicas (lo mejor le tocó al grupo del acero). Si bien es cierto que no tuvimos noticias importantes en el frente económico local y que las bolsas del viejo continente quedaron del lado perdedor (la gente de Fitch presentó un informe bastante desolador sobre la situación del Viejo Continente, aunque las colocaciones de títulos españoles e italianos que tendremos en estas horas podrían haber tenido algo que ver, máxime cuando la economía germana parece haberse contraído el 0,25% el último trimestre y la española algo mas), la nueva suba del dólar (a pesar de la fortaleza de la moneda de referencia, los commodities perdieron en promedio el 0,6%) combinada con la fuerte demanda en la licitación de treasuries a 10 años (a pesar de esto la tasa de 10 años apenas retrocedió a 1,904% anual) frente a la moneda europea dejó cierta sensación que la jornada en Wall Street podría haber sido mejor. Tal vez esto tenga que ver con el wait and see que parecen haber adoptado muchos inversores. El problema es que no sabemos el wait a que cosa espera. Para balancear el desilusionante balance de Chevron y la creciente tensión con Irán, aunque sea prematuro decirlo la altísima correlación que teniamos entre todos los instrumentos financieros estaría disminuyendo. Si bien esto significa que no todos serán ganadores o perdedores como venía ocurriendo, es una señal de normalidad y por lo tanto buena (aunque duela). Entonces comience a afilar el lápiz para sacar las cuentas y dibujar escenarios.
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