La nueva medida dictada por la Comisión Militar Central, órgano rector de las Fuerzas Armadas encabezado por el presidente, Xi Jinping, ordena al Ejército que deje de dar "servicios públicos de pago" en el plazo de tres años, anunció ayer la prensa oficial.
Para ello, el Ejército de Liberación Popular (ELP), que con 2,3 millones de soldados y es el mayor del mundo, debe interrumpir en ese plazo todos sus contratos comerciales y abstenerse de firmar otros nuevos.
"Se ha decidido aplicar de una forma paulatina porque un final drástico podría perjudicar a muchas personas, por ejemplo aquéllas que viven en casas alquiladas por el Ejército", explicó el coronel retirado de las Fuerzas Armadas chinas Yue Gang, conocido comentarista sobre asuntos militares en los medios nacionales.
El Ejército chino, gran pilar del régimen desde su misma fundación en 1949, llevaba a cabo una intensa actividad comercial desde los años 80, cuando las políticas de reforma y apertura de Deng Xiaoping llevaron las ideas del "socialismo de mercado" a todas partes, cuarteles incluidos.
Estas actividades lograron que el Ejército chino no sólo se mantuviera, sino que en algunos casos se enriqueciera, y aumentó la corrupción en sus filas, algo que Jiang Zemin, sucesor de Deng, intentó atajar en 1998 limitando los negocios a los citados "servicios públicos de pago" para intentar reducir las malas prácticas.
Estas, sin embargo, no terminaron del todo, como mostraron casos como el de Xu Caihou, vicepresidente de la Comisión Militar Central que fue detenido en 2014 por presunta compra-venta de ascensos. Aunque falleció el año pasado sin ser juzgado, su muerte no evitó el mayor escándalo de corrupción en el ELP en décadas.
Las Fuerzas Armadas "no deben competir con el resto de la sociedad a la hora de ganar dinero y la nueva medida, además de disminuir la corrupción, aumentará la uniformidad del Ejército, no habrá diferencias tan grandes de riqueza dentro de él", señaló Yue.
Según declaró ayer al diario oficial Global Times, el profesor Gong Fangbin, de la Universidad Nacional de Defensa, algunas de las actividades del Ejército, por ejemplo su gestión de hospitales, serán cedidas a organizaciones sociales.
En muchas ciudades, como Pekín, los hospitales militares, que como los del resto del país no están cubiertos por redes universales de seguridad social y por tanto muchos de los pacientes deben pagar por adelantado, suelen ser los que tienen mayor prestigio y los más demandados.
Además de la lucha contra la corrupción y las desigualdades internas, el fin de las actividades comerciales del ELP persigue -según los analistas- que la institución se enfoque más en sus labores de defensa, en un momento de crecientes tensiones marítimas de China con vecinos como Japón, Vietnam o Filipinas.
El desmantelamiento de la parte no militar del ELP también prevé el fin de su amplia labor cultural (o propagandística), con el cierre de numerosas orquestas o grupos teatrales castrenses, algo notable en un país donde el Ejército también posee canales de TV, equipos deportivos y hasta museos.
| Agencia EFE |


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