17 de mayo 2011 - 00:00

Contra viento y marea

Gustavo Villarreal, un nadador argentino con su pierna izquierda amputada, intentará nadar 37 kilómetros en el Río de la Plata con el objetivo de ingresar en el libro Guinness.
Gustavo Villarreal, un nadador argentino con su pierna izquierda amputada, intentará nadar 37 kilómetros en el Río de la Plata con el objetivo de ingresar en el libro Guinness.
Gustavo Villarreal, nadador amputado de su pierna izquierda, tuvo que reinventar su vida luego del accidente que pudo haberlo matado.

Tras una adolescencia envuelta en excesos, Villarreal chocó con su moto y estuvo nueve meses internado. El consumo de drogas y alcohol lo habían llevado por un camino erróneo que casi termina en tragedia. Afortunadamente para él, no fue así y no sólo siguió con vida, sino que la refundó y logró sobreponerse a tantos golpes que le dio el destino.

«Siempre se puede salir adelante. Estoy muy contento de haber logrado ese objetivo», comenta orgulloso. Villarreal nada desde los seis años y ahora se dedica a la modalidad en aguas abiertas. Fue así como el oriundo de Morón logró la histórica travesía de recorrer 70 kilómetros por el río Paraná. «Fueron once horas ininterrumpidas donde sólo paraba para hidratarme y comer frutas y pescado. La idea era salir a las siete, pero la lluvia nos retrasó dos horas y terminamos de noche. Salimos del Monumento a la Bandera, en Rosario, y terminamos en el club Regatas de San Nicolás».

Cambia la corriente

Pero Villarreal va por más y busca entrar en el libro Guinness de los récords cuando en diciembre intente nadar 37 kilómetros por el Río de la Plata, algo que sólo hicieron 18 nadadores argentinos, ninguno amputado.

Sobre la preparación para dicha travesía, Villarreal contó que es la misma, pero cambia mucho el río. «En el Paraná predomina la corriente a favor mientras que en el Río de La Plata se dan mareas en contra. Eso significa que voy a tener que nadar un poco más de tiempo, calculo que tardaré entre 15 y 16 horas».

Valiente es el hombre, pero todo cuesta plata, y Villarreal sufre al no poder recaudar fondos. «Con mi jubilación de 800 pesos se me hace difícil». Por eso, aclama por ayuda y ya tiene un pedido de audiencia con el secretario de Deportes de la Nación, Claudio Morresi. Además, cuenta con un blog (villarrealgustavo.blogspot.com) donde deja su número de Caja de Ahorro para que quien quiera aportar, lo haga.

Villarreal necesita seguir recorriendo el Paraná «dos o tres veces más» antes de intentar entrar en la historia, y cada travesía cuesta cerca de quince mil pesos. «Prefectura te pide una embarcación a remo (kayak), una embarcación madre (velero), un gomón para los lugares bajos y un médico. Más la comida y el traslado de todo, cuesta su dinero», repasa los gastos.

Nada de lo que logró este hombre de una increíble fuerza de voluntad hubiese sido posible sin su esposa, Claudia Vázquez, a quien le adjudica gran parte de sus logros. «El 50% lo hago yo adentro del agua y el otro 50% lo hace ella afuera», reconoce con una mirada enamoradiza.

Ésta es la historia de un hombre al cual un accidente lo hizo recapacitar y que ahora, pese a no contar con su pierna izquierda, nunca detuvo su marcha. Jamás se rindió (llegó a aprovechar una inundación en su barrio para salir a nadar por las calles de Morón), sueña, y va por más. Es la vida de Gustavo Villarreal, el nadador argentino que a los 50 años está en la puerta del libro Guinness de los récords. Cualquiera sea el resultado, ya ganó.