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Contraflor: tres vuelos a Malvinas y de Aerolíneas
Federico Pinedo, el único legislador halagado por una mención de la Presidente en el discurso de ayer, con sus colegas de la bancada macrista Paula Bertol, Gabriela Michetti y el peronista disidente Omar Demarchi.
Como paso esperable en toda negociación, la Argentina propone algo que los ingleses desearían, a la espera de que se mueva de su posición de negar todos los reclamos argentinos. Como en el juego del truco, cantar contraflor obliga al adversario a mostrar qué cartas tiene en la mano. Esta propuesta ditelliana (el excanciller de Carlos Menem la hubiera suscripto con entusiasmo) busca quitarle a Gran Bretaña el argumento que usa contra medidas de la Argentina como el veto a que barcos con el banderín de Malvinas toquen puertos de países de la región o la sugerencia a que empresas reduzcan sus importaciones de productos británicos, que es que la Argentina propone y promueve un «bloqueo» sobre los isleños. El Gobierno ha negado eso y teme que la acusación inglesa, como la que emprendió el miércoles ante la Unión Europea, prospere con adhesiones contra un irreal «bloqueo», algo que tiene una connotación nefasta como ocurre en el caso de Cuba.
«He instruido al canciller y a la embajadora renegociar los acuerdos, que los únicos que cumplimos somos nosotros, que permiten dos vuelos semanales a las islas», dijo en su discurso, «para que, en lugar de los dos vuelos mensuales que salen desde Chile y aterrizan en Río Gallegos, sean tres vuelos semanales pero que partan del territorio continental, desde Buenos Aires, hacia las islas con nuestra línea de bandera».
La primera respuesta inglesa fue resistir la oferta: «Cualquier discusión sobre los vuelos a las islas es materia de consideración del Gobierno de las islas. Esperamos que la Argentina, sin embargo, honre sus compromisos bajo el acuerdo de 1999», dijo un vocero del Gobierno de David Cameron. «Sería muy decepcionante y completamente injustificable si la Argentina pone presión para que los vuelos sean suspendidos», agregó. El Gobierno ha negado desde hace más de un mes que estuviera en estudio alguna medida para suspender los vuelos. En esta línea, el vocero dijo que «si la Argentina quiere promover los vínculos aéreos entre el continente y las islas, debería reconsiderar su prohibición de los vuelos chárteres sobre su espacio aéreo».
Con el mazo dando, esta oferta tiene su contraparte con otro anuncio igualmente contundente: avisarles a los controladores de la actividad bursátil de todo el mundo que las empresas que tienen actividad comercial en las islas sin autorización de la Argentina se exponen a juicios. La intención es mojarles los papeles a la hora de la valuación de sus activos. «Hemos estado ideando -dijo la Presidente- una serie de acciones juntamente con la Procuración del Estado, junto con la Cancillería para enviar cartas a los órganos bursátiles de todas las empresas que están depredando nuestros recursos en Malvinas, ictícolas y petroleros. A todas las empresas que, de algún modo, o las financian o tienen algún grado de participación, notificándolas de la litigiosidad. Esto parecerá una cuestión menor, pero no es una cuestión menor, porque en todos los organismos bursátiles hay obligación de informar a los accionistas -y si no pregúntenle a la SEC- de todas aquellas cuestiones que son litigiosas al momento de comprar acciones de las empresas».
El otro anuncio importante en este tema fue la confirmación de que asistirá en personal el próximo 14 de junio a la sesión del Comité de Descolonización de la ONU, algo que había sugerido en su último acto sobre Malvinas en el cual habló del informe Rattenbach. En esa oportunidad dijo que espera ser acompañada por dirigentes de todos los partidos políticos. «Hay una sensación de humillación frente a la negativa terca de sentarse a discutir lo que Naciones Unidas obliga contemplando el interés de los isleños», se quejó la mandataria. La Presidente dijo que en las islas hay una población de 2.951 personas y hay 1.000 efectivos. «Si eso no es militarización, yo no sé lo que será la militarización», sostuvo.
En el discurso, la Presidente hizo una mención ambigua sobre el apellido Pinedo, en recuerdo del sargento mayor José María Pinedo, ascendiente del diputado macrista Federico Pinedo. El sargento Pinedo fue quien estaba a cargo de las Malvinas cuando fueron ocupadas por los ingleses el 3 de enero de 1833 por los ocupantes de la fragata Clio. Pinedo fue desalojado por la fuerza y a su regreso en la goleta Sarandí fue sumariado por no ofrecer resistencia, pero no fue destituido como militar, cuya carrera continuó hasta su retiro en 1864. «¿Donde está Pinedo?», preguntó en público con referencia al actual diputado. El diputado del PRO es uno de los legisladores malvineros que concurrió al acto Rattenbach en febrero. El año anterior fue con la delegación al Comité de Descolonización de la ONU; actividad que hizo años atrás su madre, la dirigente conservadora Sofía Lafferrere. Pinedo es uno de los mejores conocedores del tema Malvinas y figura entre los políticos opositores que el Gobierno considera en el grupo de los «racionales» porque ha apoyado al oficialismo en temas críticos, como las últimas leyes de lavado, por considerar que benefician al interés público. Arriesgar la amistad con él no parece estar entre las conveniencias del oficialismo.


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