30 de abril 2015 - 11:57

Coqueteos Scioli-Aníbal, en el sprint K bonaerense

• EL QUILMEÑO APARECE EN CUMBRE ULTRASCIOLISTA, ENTRE SACUDONES INTER-K

Daniel Scioli se encontró ayer con Marcelo Tinelli en Mar del Plata, un encuentro no casual, luego de los rumores de una postulación, negada por el interesado, para la gobernación bonaerense.
Daniel Scioli se encontró ayer con Marcelo Tinelli en Mar del Plata, un encuentro no casual, luego de los rumores de una postulación, negada por el interesado, para la gobernación bonaerense.
 En un déjà vu de 2007, cuando después de un fulbito de los que Néstor Kirchner armaba los viernes en Olivos Aníbal Fernández le dijo que quería ser gobernador, el quilmeño esperó que Cristina de Kirchner regresara de Rusia para pedirle autorización formal para entrar en el torneo de catch que es el duelo por la gobernación bonaerense.

Con el OK de Cristina -que hace 40 días avaló a Julián Domínguez-, Aníbal F. se mostrará con Daniel Scioli en una juntada del sciolismo hard: un evento armado por la fundación DAR que comanda el Scioli que más castigó a los Kirchner, José Antonio, el hermano "Pepe".

Experto en leer a la Presidente, el quilmeño apareció en el radar para demoler certezas. Por fuera de Olivos, el peronismo K validó el supuesto de que el malón de candidatos a gobernador, que suma doce anotados, se reducirá a dos fórmulas, una de Julián Domínguez y Patricio Mussi, y la otra de Diego Bossio y Sergio Berni.

Esa costura, poesía ordenadora que compró gran parte del dispositivo K, la desparramó Julio De Vido, un arquitecto que arma política en temporada baja -junta en tiempos no electorales sin poner candidatos- aunque su confección, con reminiscencia del Kirchner de 2010, se atribuye a una charla que Berni tuvo con la Presidente un mes atrás.

Berni integró la comitiva que escoltó a la Presidente por Rusia y porque le dijeron, creyó que le dijeron o escuchó, volvió envalentonado como parte de una fórmula compartida con Bossio, en un orden que resolverían las encuestas, la moneda o el antojo de la Presidente.

Aníbal F. habló con Bossio y Domínguez y, en un gesto de caballeros, les notificó que se anota en las simultáneas del ajedrez bonaerense. Fernández entrevió la oportunidad histórica de alcanzar el sueño que Kirchner le frustró en 2007 cuando manoteó a Scioli y lo trasplantó como candidato bonaerense. Eufórico, el jefe de Gabinete habló con intendentes y dirigentes de toda la provincia y empezó, incluso, a preguntar si estarían dispuestos a colaborar con tropa e insumos para un eventual lanzamiento en La Plata.

En las charlas con tus futuros competidores, no dijo lo que no debía decir: que su irrupción, bendecida por la Presidente, apunta a dinamitar la tesis De Vido de las dos fórmulas, que en su diseño original constaba de tres, con una encabezada por Martín Sabbatella.

La zambullida de Aníbal F. desordena aquella falsa calma y opera como fronting para otra apuesta: que La Cámpora, que no asume como propio a ninguno de los doce anotados para suceder a Scioli, pueda colonizar parte de la burocracia bonaerense y coloque un vicegobernador.

En un truco de magia de los intereses concurrentes, los ultra-K y la jerarquía inoxidable del PJ del conurbano, coincide en la pretensión de sintetizar la disputa bonaerense en una sola fórmula, Aníbal más un neocamporista. "Si sacás a Insaurralde, Aníbal es el que más mide", apunta un dirigente que empuja, desde el sigilo, la postulación del quilmeño.

Eso implicaría buscarles "conchabo" a los demás jugadores: a los intendentes Martín Insaurralde -que proyecta un acto de lanzamiento provincial- y Fernando Espinoza los malquistan con que deben bajar a garantizar los territorios. Gabriel Mariotto, Santiago Montoya, Carlos Castagnetto, Fernando "Chino" Navarro, Domínguez, Sabbatella, Bossio, Berni, y Mussi Jr. tendrían que figurar en otras ecuaciones supervivenciales.

El desmalezamiento que parece a pedido de Aníbal F. es resistido por los demás. Berni y Bossio se mueven en tándem como variable de peso; Domínguez y Mussi también, aunque el joven de Berazategui se reveló en San Nicolás y advirtió que no compartirá más actos con el diputado de Chacabuco donde lo hagan "aparecer como vice". Se quejó, además, de que "mientras Julián fue a la Iglesia, yo fui a los barrios a ver a los beneficiados por el plan de las garrafas sociales".

En una osadía mayor, el quilmeño dinamizó su vínculo con Scioli, en sintonía con la empatía pública que expresa Eduardo "Wado" de Pedro, el secretario general de la Presidencia. El funcionariato K interpreta esos movimientos como un aval para apurar la transición hacia Scioli.

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