Correa busca el domingo amplia victoria; promete ir por todo

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Quito - Rafael Correa se encamina sin sobresaltos a su segunda reelección, con una intención de voto superior al 50% y a más de 30 puntos porcentuales del segundo en liza, el banquero Guillermo Lasso. Sin riesgo de segunda vuelta en el rubro presidencial, la incógnita está puesta en si el oficialismo logrará una ansiada mayoría en la Asamblea Nacional.

Las políticas de Correa, cuestionadas por quienes sostienen que extremó el control del Estado sobre los sectores estratégicos en detrimento de la inversión, le han permitido edificar un Gobierno estable desde que asumió el cargo, en 2007, todo un logro en Ecuador. Anoche, el presidente en uso de licencia cerró la campaña en la zona de La Michelena, en Quito, en un multitudinario acto. Sus siete rivales prefirieron culminar el proselitismo fuera de la capital, la mayoría en Guayaquil.

Compiten también por la presidencia el expresidente Lucio Gutiérrez, por Sociedad Patriótica; el multimillonario Álvaro Noboa, por Prian; el exótico y agresivo pastor Nelson Zabala y el exministro de Correa y disidente de izquierda, Alberto Acosta, entre otros.

Exprofesor universitario, Correa se ha enfocó en la reducción de la pobreza y arriesgó con medidas antimercados, como la reestructuración de la deuda externa no bien asumió. "No se puede tapar el sol con un dedo y negar el cambio radical de la patria", dijo en un reciente acto. La expectativa de lograr una mayoría parlamentaria que le permitiría al Gobierno desatascar leyes cruciales, como la regulación de medios.

"El ferrocarril ha vuelto, la salud ha vuelto, el trabajo ha vuelto, pero sobre todo, ha vuelto la dignidad, ha vuelto la justicia, ha vuelto la soberanía", arengó.

Correa nunca disimuló su buena sintonía con Hugo Chávez y Cristina de Kirchner, uno de los factores que la prensa opositora más le cuestionó a lo largo de sus mandatos. Sus choques casi constantes con la prensa le valieron acusaciones de organizaciones nacionales y extranjeras. A su vez, desde diarios y emisoras de radio y TV críticas lo han calificado reiteradamente de "dictador" y hasta el principal periódico de Guayaquil, El Universo, lo responsabilizó de "delitos de lesa humanidad". Por esa acusación, el Presidente emprendió una demanda millonaria contra los directivos del medio, de la que desistió una vez que obtuvo una polémica victoria judicial.

La fragmentada oposición no ha logrado calar en la población. Lasso, principal anticorreísta, tracciona gran parte de ese rechazo a Correa, que se concentra en la clase media y media-alta de las grandes ciudades, aunque los sondeos apenas le dan entre un 9 y un 15 por ciento de intención del voto. Lleva en su haber su papel como banquero, algo que pesa en Ecuador tras los fraudes de fin de siglo, y como activista ante la embajada estadounidense, según demostraron los cables de WikiLeaks.

La opción "es elegir entre seguir el camino del miedo o mirar hacia la senda de la libertad, la seguridad y el empleo", dijo recientemente en una caminata Lasso.

Correa busca que su plan socialista, al que denomina "la revolución ciudadana", se vuelva "irreversible" y promete una reforma agraria, mayor acceso a coberturas básicas como la salud y la educación, extender la red vial y diversificar la economía para reducir la dependencia al crudo. Un eventual triunfo también le permitiría desempeñar un papel más importante en la alianza de mandatarios de izquierda en América Latina, dada la gravedad del estado de salud de Chávez.

Correa, que en su juventud fue misionero y luego se formó académicamente en Estados Unidos y Bélgica, se ha enfrentado a los inversores con un discurso combativo cuando se trata de obtener mayores ganancias para el Estado.

En 2008 declaró una polémica moratoria sobre parte de la deuda soberana para luego recomprarla a precio de mercado. Más tarde obligó a las petroleras privadas a pasar de ser socias a simples operadoras, y subió el costo de las licencias de telefonía móvil.

También convirtió a China en el principal socio financiero de Ecuador. Pero ahora lo esperan otros desafíos.

El presidente negocia actualmente contratos mineros con firmas canadienses para explotar importantes yacimientos de oro, cobre y plata y convocó a una licitación internacional para desarrollar una cuenca petrolera en una zona virgen del país.

Están habilitados para sufragar 11,8 millones de ecuatorianos.

Agencias Reuters, ANSA y AFP,

y Ámbito Financiero

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