17 de abril 2015 - 00:00

Corte: Congreso frenó a Carlés, pero no hay ley

Roberto Carlés y Cristina de Kirchner
Roberto Carlés y Cristina de Kirchner
El oficialismo en el Congreso se confiesa: "Está claro que la sorpresa es la herramienta política dilecta de Cristina de Kirchner (especialmente, con sus jefes de bloque), pero esta vez la idea de una ley para ampliar la Corte Suprema sólo aparece en la intención febril de algún interesado personalmente en el tema dentro del Poder Ejecutivo, sin que por ahora exista plan oficial alguno".

Así resumía ayer uno de los armadores del kirchnerismo en el Congreso la situación del tratamiento de algún proyecto, como los que se pronosticaron incluso desde la Justicia para ampliar el número de miembros de la Corte Suprema tras el fracaso en conseguir los dos tercios para aprobar el acuerdo a Roberto Carlés como reemplazante de Eugenio Zaffaroni.

El pliego de Carlés pasó a una situación que, legalmente, no tiene encuadre específico. Miguel Pichetto declaró que el expediente para nombrarlo quedó "reservado", categoría que no existe en el mundo legislativo.

Explicado con palabras más simples: el kirchnerismo pudo aprobar en comisión el dictamen de mayoría apoyando el acuerdo a Carlés porque ese trámite requiere para su emisión contar con una mayoría simple, que el oficialismo tiene sin problemas, en la Comisión de Acuerdos. Para la votación en el recinto hacen falta los conocidos dos tercios de los miembros presentes, como exige la Constitución nacional.

Al no lograrlos, el kirchnerismo decidió levantar el tema de la sesión del miércoles pasado, pero como no quiere pagar el costo político de retirar el pliego del Senado por ausencia de acuerdo, trámite que Cristina de Kirchner sí hizo en el caso de Daniel Reposo, Pichetto inventó la figura del "reservado". Y hasta logró que Juan Manuel Abal Medina defendiera esa categoría en los medios.

La decisión de no retirar el pliego de Carlés del Senado técnicamente podría tener dos explicaciones: que el kirchnerismo estuviera a punto de mejorar sus chances de votación en una futura sesión, algo extremadamente difícil de aceptar, o que directamente no tenga en mente enviar otro candidato al Senado para cubrir el cargo en la Corte.

En esos términos, el pliego de Carlés seguirá en "reserva" hasta el 10 diciembre, cuando, por recambio de senadores en la casa, pierda estado parlamentario.

A esta altura, vale aclarar que el eufemismo creado por Pichetto para definir la situación del pliego no se trata de otra cosa que de encubrir el famoso "lo guardamos en un cajón".

La tentación de pensar en una ampliación de la Corte Suprema de la mano del kirchnerismo que permitiera abrir nuevos sillones en el tribunal, negociables especialmente con el radicalismo, tiene hasta ahora el freno de parte del Gobierno y, obviamente, de la oposición. Ese trámite puede hacerse por mayoría simple que el Gobierno sí tiene, y de allí las sospechas.

El kirchnerismo, de todas formas, insiste en que, más allá de los medios, no existe plan alguno que se haya filtrado en el Congreso.

El macrismo, de todas formas, en privado recela de los radicales y teme siempre a negociaciones de sus actuales socios en la elección nacional. Ernesto Sanz proclama ante quien lo quiera escuchar que la decisión de no elegir jueces de la Corte mientras Cristina de Kirchner esté en la Casa Rosada goza de la misma salud que en noviembre del año pasado.

Pero se debe recordar que si el kirchnerismo no tiene número para aprobar un juez de la Corte, menos podrá tenerlo para nombrar a cinco, para el caso de que existiera la idea de ampliar a nueve la Corte y dividirla en salas.

Carlés, mientras tanto, parece tener la idea de que sus chances no se acabaron: atacó a los actuales miembros de la Corte al considerar de "suma gravedad" haber usado en los 90 una acordada para no aplicar Ganancias sobre los sueldos judiciales. Intentó seducir a medios con esa idea: "Creo que los jueces, como cualquier ciudadano, deben pagar Impuesto a las Ganancias. Es una acordada del 96, de la Corte de los 90".

Rubén Rabanal