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Corte presiona de nuevo por fondos
Ricardo Lorenzetti y Jorge Capitanich
El presupuesto de la Magistratura es más difícil de calcular que el de la Corte porque sus costos son más variables, especialmente por el hecho de que desde allí se pagan los sueldos de todo el Poder Judicial, a excepción de los del máximo tribunal. Una vez concluido, ese presupuesto debe ser firmado por el administrador de la Corte, Héctor Marchi -alter ego de Ricardo Lorenzetti- quien lo remite al Ejecutivo, por lo general sin observaciones.
En plena disputa por la reforma judicial el diputado ultra-K Carlos Kunkel intentó incorporar a ese paquete legislativo una ley que instauraba que el presupuesto de la Magistratura no era revisado por la Corte.
Lo disuadieron sin mayores esfuerzos: para las cuestiones financieras del Poder Judicial el oficialismo prefiere interactuar con un solo interlocutor antes que sumar una tercera parte que, según los avatares políticos, podría pertenecer a un sello ajeno.
El último incremento del 15% para todo el Poder Judicial implica un desafío para la Magistratura de cara a fin de año. Este año, en febrero, la Corte decidió no financiar con su fondo de ahorros al Consejo aunque, debe decirse, se abstuvo, al menos por ahora, de cobrarle por la gestión de las estructuras que eran del cuerpo colegiado y pasaron a la órbita del máximo tribunal.
El encuentro con el jefe de Gabinete, que se espera se concrete la semana que viene, no ofrece suspenso: desde la Corte le solicitarán que el Gobierno, por lo menos, pague por obras de infraestructura que se realizaron con fondos del tribunal. La incógnita será si el oficialismo volverá a pedir el cargo de subadministrador del Consejo, asiento que pretende desde comienzos de este año tal como lo ha expresado el viceministro Julián Álvarez.
Esta semana el kirchnerismo conoció el dato de que en breve logrará efectivizar el nombramiento de una funcionaria afín en la Comisión de Selección del cuerpo colegiado. Nada es gratuito: los jueces lograron una promoción para un asesor del camarista Ricardo Recondo.
La negociación con el Gobierno ahora tendrá nuevos horizontes intelectuales. Ocurre que en Balcarce 50 se ha leído no sin cierto detenimiento el libro de Marchi "La gestión pública, el presupuesto judicial en las cuentas nacionales".
Resultó de especial interés el cierre del texto en el cual el administrador reivindica la autarquía financiera de la Corte y postula un esquema ideal en el cual el tribunal maneja sus recursos sin la necesidad de recurrir al Ejecutivo. La otra novedad editorial prevista para la primavera es la de Lorenzetti, proyecto sobre el cual se conoce que apuntará a comentar los fallos más importantes de la Corte durante los diez primeros años del justice en el cuarto piso del Palacio de Tribunales. Una suerte de "década ganada" reflejada con un lenguage más bien coloquial y no tan técnico.


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