14 de enero 2016 - 00:00

Cortesanos exprés: entre avales y rechazos Macri espera guiño del PJ

Germán Garavano y Carlos Rosenkrantz
Germán Garavano y Carlos Rosenkrantz
 Mauricio Macri espera que el peronismo del Senado, clan de caciques y silvestres que tiene de lazarillo a Miguel Angel Pichetto, baje la guardia y acepte, en un trámite formal pero exprés, la designación de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz como miembros de la Corte Suprema.

Luego del arrebatado anuncio de sentar a esos jueces "en comisión" y por simple decreto presidencial, Macri se corrigió por una intervención de Ricardo Lorenzetti y por las quejas, intensas, de los senadores que avisaron que si Rosatti y Rosenkrantz juraban sin aval del Senado, el bloque PJ en pleno rechazaría sus pliegos.

El ministro de Justicia, Germán Garavano, y Juan Mahiques, subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial, analizaban ayer otro gesto "amigable": extender por 24 o 48 horas el plazo (que según el decreto 222 vence hoy a las 17) para registrar impugnaciones y avales, frente a planteos como los de las diputadas Carolina Gaillard y Araceli Ferreira ante la demora para acceder a las declaraciones juradas de los postulantes.

Ayer, las DDJJ de ambos se incorporaron a los expedientes y los críticos se pusieron a bucear en esos papeles. Un elemento que decidió resaltar el peronismo es el vínculo comercial entre Rosenkrantz y Farmacity -invocan una escritura de la firma para que sea su apoderado-, cadena que administra el grupo Pegasus y tuvo como CEO a Mario Quintana, a quien Marcos Peña elogió como uno de sus funcionarios estrellas en la Jefatura de Gabinete.

Irremediable

El factor Farmacity -que constata el nexo entre Rosenkrantz y Quintana- explica impugnaciones como la del Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires contra el postulante. Late, de fondo, una tirria comercial de los farmacéuticos con la cadena de venta de medicamentos. El FpV objeta, por otro lado, el vínculo entre el candidato y el Grupo Clarín, a quien patrocinó en diferentes causas, al integrar el estudio Bouzat, que tuvo como socio a Rosenkrantz. Este candidato tuvo, incluso, que autocorregirse: en el Boletín Oficial se incluyó una fe de erratas para corregir detalles del CV para evitar espesuras como las que turbaron a Daniel Reposo.

Otro dato curioso es que al menos en el ambiente político las críticas a viva voz se concentran casi exclusivamente en Rosenkrantz, pero la estadística de presentaciones hasta ayer reflejó otra foto: sobre Rosatti hubo 3.060 acciones, de las cuales 1.805 fueron a favor y 1.253 en contra mientras sobre Rosenkrantz hubo 3.340 presentaciones, 2.081 adhesiones y 1.256 impugnaciones.

Sobre este último candidato el aval más difundido fue el de la Comunidad Homosexual Argentina, la CHA, que lo respaldó porque fue su patrocinante en el pasado "en tiempos -explican- no era fácil" ser representante legal de esa organización. Gustavo Ferrari, exfuncionario de Daniel Scioli y ahora de María Eugenia Vidal, también figura entre los que avalan a Rosenkranz al igual que Ricardo Gil Lavedra y la constitucionalista, y abogada del Grupo Clarin, Angélica Gelli.

Gelli y Gil Lavedra validan, también, a Rosatti que suma el respaldo de la UCR de Córdoba y, al igual que el otro postulante, anota la impugnación de la asociación HIJOS.

Plazos

En Justicia se preparan para completar el trámite del decreto 222 para luego enviar los pliegos al Senado, proceso que ya responde a otras lógicas. Por lo pronto, en Gobierno le sacan la espuma a la versión de que Macri quiere que los nuevos jueces juren el 15 de febrero. "Después de la denuncia de Carrió a Lorenzetti esto parece, todavía, más improbable", explican en el PRO.

En las trincheras políticas del macrismo se mueven sobre la base de que el plan A es que el PJ apruebe los pliegos, pero que si ese escenario se complica está firme y activo el plan B de hacerlos jurar en comisión. "Mauricio no va a ceder en ese tema", explican desde el PRO y deslizan que de eso dependerá si Macri envía o no un pedido de extraordinarias para tratar los jueces y embajadores en febrero. Si eso no ocurre, y la negociación con el PJ se enturbia, Macri quiere que a más tardar en marzo, "sí o sí Rosatti y Rosenkrantz juren como miembros del tribunal top.

Se trata, asumen en el PRO, de una pulseada política donde la carta que muestra el PJ es aumentar a siete el número de cortesanos. A Macri le gusta la idea de una Corte más grande, dice un macrista que se mueve en esos cuarteles, pero no le parece hacerlo ahora porque significaría ceder ante el peronismo. "Dentro de un año o un año y medio, podría ser", sugiere. Un tiempo que en la política argentina puede ser un pestañeo o una eternidad.

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