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Craven, poeta del horror bergmaniano
Wes Craven
En realidad, el director Wes Craven, que murió el domingo por la noche de un cáncer cerebral a los 76 años, sacó a Freddy de una experiencia real que sufrió de niño: un tipo extraño con expresión maligna, vestido con la inconfundible polera a rayas y el sombrero, se le apareció en una calle y no dejó de mirarlo fijamente con una sonrisa amenazadora. El sujeto no hizo nada, pero su aparición fue lo suficientemente horrible como para que el pequeño sufriera pesadillas por años.
Wes Craven no sólo fue el creador de Freddy Krueger sino que revolucionó el cine "gore" con su film de 1972 "Last House On The Left", luego dominó el terror de los 80 con las "Pesadillas" de Freddy, y en la década siguiente generó una de las sagas más taquilleras del género con "Scream". Nacido en Cleveland en 1939, en un ambiente no muy distinto del de las víctimas de Freddy, Craven estudio filosofía y llegó a pensar que se ganaría la vida como profesor universitario. Pero la mala influencia de amigos como Sean Cunningham (futuro creador del Jason de los "Martes 13") lo llevó al cine. Sin mucho dinero, el único género abordable era el terror truculento, que Craven desconocia por completo. Pero, seguramente, durante sus estudios académicos debió haberse interesado en el cine de Ingmar Bergman y su temática del "silencio de Dios", como aparece en "La fuente de la doncella" (1960). Inspirado en una canción medieval, el film de Bergman tenía un argumento simple: unos bandoleros violaban y asesinaban a una joven, luego gozaban de la hospitalidad de su familia, pero al ser descubiertos eran masacrados por el padre, Max von Sydow. Los niveles de violencia eran tan fuertes para la época que, desde el Parlamento sueco, se llegó a pedir la censura del film, cosa que no ocurrió, y "La fuente de la doncella" le valió además a Bergman el Oscar al mejor film extranjero.
Una década más tarde, el joven Craven consiguió 90 mil dólares para hacer una remake moderna del film de Bergman, con unas chicas que por tratar de conseguir marihuana terminaban en las garras de unos psicópatas. Si bien el tema de "el silencio de Dios" no fuera fácil de percibir, la historia bergmaniana se seguía al pie de la letra, en un ambiente bien 70, y con hallazgos inusitados en la venganza familiar, como una castración oral.
"The Last House on the Left" ("La última casa de la izquierda") recaudó más de diez millones de dólares en todo el mundo, convirtiéndose en uno de los más redituables productos del cine independiente hasta esa fecha (el éxito luego fue superado por otras películas indies de terror de la década, como "The Texas Chainsaw Massacre" de Tobe Hooper y "Halloween" de John Carpenter).
Este éxito se logró pese a todos los intentos de censura, como la calificación X aun luego de que Craven le quitara más de quince minutos del material más truculento, al punto de que finalmente optó por dejar que los exhibidores se arreglaran como pudieran. Esto implicó que, durante el largo período de exhibición del film en los Estados Unidos, Craven y Cunningham tuvieran una especie de taller de montaje-recauchutaje de copias, ya que iban llegando todas cortadas por los proyectoristas. El film estuvo varios años prohibido en Inglaterra, donde se secuestró la primera edición en VHS.
Luego de trabajos para la TV, el film de culto con caníbales mutantes "The Hills Have Eyes" ("La colina de los ojos malditos") y de varias películas interesantes pero no especialmente exitosas, como la adaptación de DC Comics "Swamp Thing" y el thriller religoso "Deadly Blessing" ("Extasis Mortal"), Craven unió su recuerdo del tipo horrible que lo asustó de chico con una noticia sobre adolescentes que preferían suicidarse antes que quedarse dormidos.
De allí salió "A Nightmare on Elm Street" ("Pesadilla en lo profundo de la noche", 1984) con Robert Englund interpretando a uno de los monstruos más populares de la historia del cine.
La película generó más de media docena de secuelas, una serie de TV y una remake. Luego Craven creó la saga de "Scream", que dio más dinero, aunque muchas de sus mejores películas no son especialmente taquilleras, como por ejemplo la historia de zombies seudoantropológica "The Serpent & The Rainbow". ("La serpiente y el arco iris").
Curiosamente, también filmó un drama serio que le dio una nominación al Oscar a Meryl Streep. Craven siempre contó orgulloso que lo que más disfrutó de "Music of the Heart" ("Música del corazón", 1997) es que fue la única de sus películas que se animó a mostrarle a su madre.


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