2 de febrero 2012 - 00:00

Crece el desafío a Al Asad y se generalizan combates en Siria

La ciudad siria de Idlib (norte) fue ayer escenario de un cortejo fúnebre en homenaje a las últimas víctimas de la represión oficial. La población sube sus videos y fotos a las redes sociales, única forma de evitar la férrea censura del régimen.
La ciudad siria de Idlib (norte) fue ayer escenario de un cortejo fúnebre en homenaje a las últimas víctimas de la represión oficial. La población sube sus videos y fotos a las redes sociales, única forma de evitar la férrea censura del régimen.
EL Cairo y Beirut - La lucha por el control de los alrededores de Damasco y otras provincias recrudeció con sangrientos combates entre las tropas del régimen sirio y los militares desertores, que ayer causaron 65 muertos, entre civiles y uniformados. Esta nueva jornada violenta ocurrió en momentos que el Consejo de Seguridad de la ONU se prepara para debatir una resolución en contra del Gobierno de Bashar al Asad entre fuertes polémicas.

Los suburbios de la capital se convirtieron en los últimos días en el mayor campo de batalla de la rebelión siria, después de meses de choques esporádicos entre ambas fuerzas en otras provincias periféricas.

El «número dos» del Ejército Libre Sirio (ELS), Malik Kurdi, aseguró que el grupo rebelde está tratando de hacer frente al «ataque brutal y sucio del régimen contra su pueblo». «Estamos en situación de defensa y no de ataque», subrayó Kurdi, quien señaló que el ELS todavía apoya el espíritu pacífico de la revolución y sólo responde en defensa propia o ataca a las patrullas que efectúan acciones represoras.

El subcomandante del ELS evitó dar una cifra de víctimas pero, según los opositores Comités de Coordinación Local (CCL), los combates causaron al menos 14 bajas en las filas de la disidencia en los enfrentamientos desatados en Wadi Barada, en las afueras de Damasco. En esa zona, cercada por las fuerzas progubernamentales, murieron también 21 civiles por los bombardeos intensos y los disparos de francotiradores.

Además, otras localidades cercanas fueron castigadas por la represión del régimen, según los CCL, que acusaron a estas fuerzas de destruir viviendas en las áreas de Kafer al Zait, Ein al Jadra y Rankus, lo que provocó un importante éxodo.

Mientras, en la cercana Arbín, los efectivos del régimen lanzaron cohetes contra casas deshabitadas e irrumpieron en un hospital y detuvieron a decenas de heridos.

Estas informaciones contrastan con las ofrecidas por la agencia oficial de noticias Sana, que señaló que las fuerzas de seguridad arrestaron en esa ciudad a un «grupo terrorista armado» que tenía un escondite con tres hospitales de campaña y un arsenal de armamento bombas y material explosivo.

Además, este medio informó de que en los alrededores de la capital murieron un general y tres altos oficiales en enfrentamientos con un «grupo terrorista armado» en la zona de Basim.

Los combates entre desertores y el Ejército también se extendieron a la provincia meridional de Deraa donde, según la agencia, perecieron once «terroristas», un oficial y dos soldados.

En este sentido, Kurdi explicó que la mayoría de los que murieron en Deraa eran agricultores y que los hospitales de campaña se forman en lugares recónditos para evitar que las autoridades maten y detengan a los heridos y médicos.

En total, según los CCL, en la jornada de ayer se registró la muerte de cerca de 40 personas en los alrededores de Damasco, a los que se suman 14 fallecidos en Homs, ocho en Deraa y tres en Idleb.

En Homs, uno de los principales bastiones opositores, se escucharon explosiones y disparos en el barrio de Al Bayada, que fue escenario de un amplio despliegue de vehículos armados. Los CCL elevaron ayer a 7.100 el número de fallecidos en Siria, más de 2.000 de ellos en Homs, desde el comienzo de la revuelta a mediados de marzo pasado, mientras que la ONU dejó de hacer estimaciones por las dificultades por obtener información creíble.

Este repunte de la violencia coincide con las deliberaciones en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU para adoptar una resolución contra Siria, después de que el lunes la Liga Árabe pidiera el apoyo de este organismo a su hoja de ruta para ese país. La comunidad internacional apunta su foco en el terreno dado que Siria desempeña un papel central en los conflictos de Medio Oriente, en particular por sus vínculos con Irán, el movimiento libanés Hizbulá y el palestino Hamás.

El Consejo debatirá en los próximos días el proyecto marroquí de resolución, que ya fue rechazado por Rusia, y el resultado de este debate será tratado por los ministros de Relaciones Exteriores árabes en su próxima reunión. Este encuentro se celebrará finalmente el próximo 11 de febrero en Doha, según anunció una fuente diplomática árabe, que aseguró que la citada reunión terminará con resoluciones «eficaces y no tradicionales».

El Kremlin adelantó que no apoyará un plan de resolución que implique la salida de Al Asad, dado que podría incentivar una intervención internacional como en Libia.

«A día de hoy, el texto marroquí es inaceptable para nosotros, ya que mantiene los postulados que permiten imponer sanciones y que, a su vez, podrían ser interpretados como una puerta abierta para el uso de la fuerza», sentenció el viceministro ruso de Relaciones Exteriores, Guennadi Gatílov.

Pese a la oposición de Rusia, el ministro de Relaciones Exteriores francés, Alain Juppé se mostró optimista sobre las opciones de sacar adelante una resolución sobre Siria. «Por primera vez la posición de Rusia y de los otros Estados Bric (Brasil, India y China) fue menos negativa», señaló.

A su turno, su par alemán, Guido Westerwelle, consideró imprescindible que se pruebe una resolución sobre Siria, y destacó el papel del Consejo de Seguridad en el conflicto.

«La situación en Siria es opresivo desde todos los puntos de vista, por lo que en los próximos días y en conversaciones inmediatas trabajaremos para que se produzca esa resolución, que ya se hace esperar», indicó de visita en Tel Aviv.

Agencias EFE, DPA y AFP

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