28 de julio 2011 - 00:00

Crece la audacia talibán: matan a poderoso alcalde

Kabul - El alcalde de Kandahar, Ghulam Haider Hamidi, murió ayer en un atentado suicida que representa una escalada en la estrategia talibán de atacar a altos funcionarios de la administración, especialmente en el conflictivo sur afgano.

El ataque ocurrió en horas de la mañana, en la sede del Gobierno local, cuando un talibán detonó el explosivo que llevaba escondido en su turbante mientras el alcalde estaba reunido con un grupo de vecinos, según un comunicado emitido por la oficina de Haider.

Según ese comunicado, un civil murió también a causa de la explosión, aunque una fuente policial citada por el canal afgano Tolo afirmó que el fallecido era un guardaespaldas del alcalde.

Los ataques insurgentes contra políticos y funcionarios se ceban últimamente con figuras del sur del país, como el hermanastro del presidente Hamid Karzai y jefe del Consejo Provincial de Kandahar, Ahmed Wali Karzai, asesinado hace dos semanas. Durante el funeral de Ahmed Wali Karzai, considerado el hombre más poderoso del sur del país, los talibanes utilizaron el método del turbante cargado de explosivos para realizar un atentado que mató a tres personas, entre ellas un importante líder religioso.

Hace diez días, los rebeldes acabaron también con la vida del líder tribal sureño y estrecho colaborador presidencial Jan Mohamed Khan durante un espectacular ataque.

El alcalde Haider, que había sido ministro de Finanzas antes del régimen talibán, emigró a Estados Unidos y volvió en 2006 para asumir la jefatura local de Kandahar por petición expresa del presidente Karzai.

El atentado de ayer se produjo en el marco del inicio de la retirada de tropas estadounidenses y del traspaso de las competencias de seguridad a las fuerzas afganas, que asumieron este mes el control de siete zonas consideradas relativamente seguras. El proceso de transferencia debe concluir en 2014 si se cumplen los plazos previstos, aunque la guerra se encuentra actualmente en su momento más sangriento desde la invasión de EE.UU. a Afganistán y la caída del régimen talibán hace casi una década.

Según observadores afganos, los insurgentes quieren refirmar su control en el sur del país y cortar los lazos políticos del presidente Karzai con esa región, de la que es originario.

Agencias EFE, AFP y Reuters

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