24 de julio 2009 - 00:00

Crece la incógnita por el futuro de la ganadería

Crece la incógnita por el futuro de la ganadería
Ante la falta de las «4 p»: pasto, precipitaciones, política y precios, la ganadería argentina enfrenta uno de sus momentos más críticos.

Estancada casi desde los 60, la incipiente recuperación que había comenzado con el nuevo siglo se frustró abruptamente en 2006 cuando, tras el cierre de las exportaciones en marzo de aquel año, ni los extraordinarios precios internacionales que se dieron en los ciclos siguientes lograron que la actividad retomara la tendencia al crecimiento de la producción.

Por el contrario, distintas medidas adoptadas para mantener bajos los precios internos, y de freno a las exportaciones, contribuyeron al retroceso productivo, escenario que luego se vio agravado por la sequía que en varias zonas ganaderas, como el norte de Santa Fe, Chaco, Santiago del Estero o Corrientes, por citar sólo algunas, ya se extiende por casi 4 años.

A su vez, en la Pampa Húmeda, donde la actividad ganadera estuvo permanentemente desplazada por la agricultura, y más especialmente por la soja, quedando reservada sólo a los bajos o a los potreros sin aptitud agrícola, el déficit hídrico de dos años comprometió seriamente la actividad.

Es difícil pensar en un horizonte empresarial más complejo y falto de estímulos, ya que a las malas condiciones productivas que necesariamente representan incremento en los costos, se le agregó, durante varios períodos, la imposibilidad de aprovechar los buenos precios internacionales del producto. Eso, naturalmente, desembocó en un esquema de liquidación, que aún dura, con una participación de hembras en la faena del 50% o más, y que junto con una alta mortandad por falta de alimentación llevó a una baja de, al menos, 4-5 millones de cabezas de vacas, es decir, la fábrica de terneros.

Según el especialista Ignacio Iriarte, en el próximo servicio de primavera estarían entorándose apenas «20 millones de vientres. Unos 4 millones menos que en 2007».

A su vez, esas mismas malas condiciones de alimentación y estrés climático determinaron una abrupta caída en los índices de preñez en el rodeo de hembras fértiles, particularmente notable en el último ciclo.

Recortes

Esto, según los principales analistas, representará otra baja, también de entre 3 y 5 millones de cabezas en la próxima parición que está comenzando.

Ambos factores estarían indicando una considerable merma de terneros a partir de aquí y hasta, al menos, 2011 con cifras variables de entre 5 y 8 millones de cabezas, lo que representa una cantidad similar en la oferta de hacienda gorda para 2011/2012.

El número no es menor, especialmente si se considera que la faena ganadera anual oscila entre 11,5 y 13 millones de cabezas vacunas.

Y es justamente ese faltante, producto de malas preñeces, de liquidación de hembras (de alrededor del 50% desde mediados de 2007), de faenas adelantadas, de caída en la inversión en alimentación y sanidad, etc., lo que está impidiendo, parcialmente, que la liquidación sea mayor, ya que no pocos apuestan a un futuro mucho más atractivo para la actividad vía una razonable, e imprescindible a esta altura, rentabilidad.

Hoy por hoy, el único eslabón que muestra cierto equilibrio -artificial- es el de encierre a corral o feed lot, subsidiado desde hace tiempo para que, justamente, no se produzca un bache de carne en la oferta al mercado interno, aunque en el último tiempo también hay inquietud en este grupo, ya que no se sabe cuánto más puede durar el apoyo oficial que, además, está muy atrasado en buena parte de las asignaciones.

De todos modos, el hecho que los eslabones anteriores, como la cría o la recría, tengan restricciones operativas impuestas por el Gobierno, y simultáneamente no reciban ningún tipo de ayuda externa, desbalancea totalmente el sistema volviéndolo particularmente frágil. Ya se sabe, por caso, que en algunos meses más faltará el abastecimiento para muchos feed lots si se mantienen la cantidad y el volumen de trabajo que venían mostrando estos establecimientos.

Opciones

Por eso, para muchos, el futuro de la ganadería vacuna, tal como están las cosas hoy, es un verdadero enigma: por un lado están los que siguen liquidando, que se dividen en dos grupos: los pequeños productores, que superan el 80% de los establecimientos, porque no tienen capacidad financiera para aguantar y perdieron cabezas por mortandad y malas ventas. Y, por el otro, los que prefieren encarar otras actividades con resultados más cercanos, como la agricultura (especialmente la soja) y liquidan o siguen achicando su plantel ganadero.

En la vereda de enfrente se encuentran los que consideran este momento como una excelente oportunidad para entrar al negocio, o agrandar el rodeo, especialmente por los bajísimos precios que alcanzaron las vacas de cría (llegó a pagarse $ 300 por cada vientre). Naturalmente, también porque están convencidos de que la ganadería argentina tiene un gran futuro, y que las compras de frigoríficos locales por parte de los brasileños es, justamente, un indicador de esta tendencia. La limitante que enfrentan estos últimos es la falta de campo producto de la prolongada sequía y, simultáneamente, el fuerte encarecimiento que registran los alimentos para suplir la falta de pasto, como rollos, fardos o concentrados. Ni aun las lluvias de estos días atenúan esta limitante, pues no sólo no llueve pasto, sino que las precipitaciones son hasta ahora irregulares, y en época de muy bajas temperaturas, que impide el desarrollo inmediato del pasto.

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