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Crece la presión a Obama para que proteja de la deportación a jóvenes indocumentados
Legisladores demócratas le pidieron al presidente que antes de retirarse emita un perdón para 750 mil ilegales. Alcaldes de 14 ciudades exhortaron al magnate a que dé marcha atrás con su propuesta.
La líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, instó también a Obama a actuar para darles amparo.
El nombramiento de Jeff Sessions como futuro fiscal general no es una buena noticia para el sector amenazado, ya que el senador por Alabama, uno de los más conservadores del país, es un duro opositor a la inmigración. Todo apunta además a que al frente del Departamento de Seguridad Nacional, el puesto más importante en lo relativo a la gestión de la inmigración y a las deportaciones, estará el exgeneral John Kelly, defensor de la línea dura en inmigración.
El futuro de los "dreamers" gana importancia como tema en la vida política de Washington según se acerca el 20 de enero, cuando Trump asumirá el cargo. La línea dura del Partido Republicano lo intima a poner fin completa e inmediatamente a DACA, mientras los demócratas y también algunos republicanos presionan para que no lo haga. Un grupo de congresistas de ambos partidos analiza cómo reactivar el debate sobre una reforma migratoria que permita legalizar a indocumentados.
En la política de inmigración anunciada por Trump en campaña hay puntos que necesitarían de tiempo para realizarse, por ejemplo, la construcción del muro en la frontera con México. Sin embargo, la revocación de DACA la puede llevar a cabo en su primer día en la Casa Blanca, firmando una orden ejecutiva. En una entrevista con Time publicada ayer, Trump dijo que buscará una solución a este tema "que haga feliz y orgullosa a la gente", pero reiteró su intención de poner fin al DACA.
En ese marco, el alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, entregó una carta al magnate en la que 14 alcaldes le piden que proteja a los estudiantes sin papeles. La solicitud fue presentada en persona en la Torre Trump en Nueba York.
Chicago y Nueva York son dos de las muchas ciudades estadounidenses que se declararon "santuarios" para los inmigrantes indocumentados, estimados en unos 11 millones en todo el país. Afirman que no los perseguirán por su estatus migratorio para deportarlos aunque Trump les saque los fondos federales.
| Agencias DPA y AFP |


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