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Crece resistencia en el Congreso a los hombres de seguridad de Obama
Chuck Hagel
Ambos cargos requieren la confirmación del Senado, y las audiencias, lo mismo que la que encara el senador demócrata John Kerry, propuesto para dirigir el Departamento de Estado, ocurrirán después de que Obama inicie su segundo mandato el 21 de enero.
Las postulaciones de Kerry y Hagel, ambos con servicio militar distinguido durante la guerra de Vietnam, dan satisfacción a una reivindicación demorada para la generación que combatió, hace cuatro décadas, en un conflicto que dividió profundamente a la sociedad estadounidense. Pero Hagel y Brennan enfrentan críticas y oposición tanto desde la derecha como desde la izquierda en el dividido escenario político local.
Hagel «ha usado en el pasado un lenguaje que no debería haber usado», subrayó ayer el senador demócrata de Maryland, Ben Cardin, en una entrevista con la cadena CNN.
Cuestionamiento
En 1998, durante las audiencias de confirmación de un embajador en Europa, Hagel cuestionó si el candidato al cual describió como «agresivamente homosexual» era digno de representar a su país en el exterior.
El grupo conservador Log Cabin Republicans, que defiende los derechos de los homosexuales, en un reciente aviso a toda página en el diario The Washington Post, calificó como «terrible» el historial de Hagel y criticó el apoyo que dio, cuando era senador, a una ley de «defensa del matrimonio» que definía a éste, exclusivamente, como la unión de un hombre y una mujer. Hagel ha pedido disculpas por aquellas declaraciones en 1988, pero LCR indicó que ese cambio de opinión es «demasiado poco y llegó tarde».
Por otro lado, durante una entrevista en 2006, Hagel afirmó que «el lobby judío intimida a mucha gente aquí (en Washington)», y añadió: «Yo soy un senador de Estados Unidos. No soy un senador israelí». Sobre la posibilidad de que Hagel asuma el cargo, el Gobierno de Benjamín Netanyahu aún no ha hecho ningún comentario.
Hagel ha sugerido, además, negociaciones con el grupo palestino Hamás, que Washington califica como organización terrorista; ha manifestado su oposición a las sanciones contra Irán, y aunque votó para darle al presidente George W. Bush autoridad para el uso de la fuerza militar en Afganistán e Irak, luego criticó la conducción de ambas guerras.
Preocupación
«Esas referencias a una persona homosexual y al lobby projudío son causa de preocupación», añadió Cardin. «Habrá que dejar que el proceso (de confirmación) siga su curso de manera abierta y franca».
El presidente Obama promovió y el Congreso aprobó en 2011 la abolición de las prohibiciones para que los homosexuales presten servicio en las Fuerzas Armadas, y Cardin señaló ayer que una de sus preocupaciones acerca de Hagel es «asegurar que no haya discriminación entre los militares» contra los homosexuales.
El supuesto desapego de Hagel hacia Israel -que todos los presidentes de EE.UU. han calificado y califican como un aliado vital e imprescindible- puede afectar el voto de senadores demócratas como Charles Schumer, de Nueva York.
Por su parte, los republicanos no han perdido tiempo en criticar a Hagel y sus posiciones acerca del conflicto de Medio Oriente: el senador republicano Lindsey Graham, de Carolina del Sur, sostuvo que Hagel «sería el secretario de Defensa más antagónico de Israel en la historia de nuestro país».
El jefe de la minoría republicana en el Senado, Mitchell McConnell, de Kentucky, prometió que se le dará a Hagel «una audiencia justa», pero advirtió que el candidato de Obama para el Pentágono «enfrentará preguntas difíciles».
Por su lado, Brennan, un funcionario con 25 años de carrera en los servicios de inteligencia y candidato a dirigir la CIA, enfrenta críticas asimismo desde la derecha y la izquierda.
Los comentaristas conservadores Rush Limbaugh y Sean Hannity señalaron como una grave falta el hecho de que Brennan nunca use en la misma frase los términos «islámico» y «terrorismo».
Brennan emergió a la luz pública en 2011 como el principal expositor del Gobierno de Obama de los detalles de la incursión en Pakistán que culminó con la muerte del jefe de Al Qaeda, Osabam bin Laden.
Pero la izquierda tiene sus suspicacias hacia Brennan: desde sus puestos en la Agencia Central de Inteligencia el funcionario estuvo involucrado en el programa de secuestros, traslados clandestinos e «interrogatorios reforzados» de supuestos terroristas tras los ataques en EE.UU. en septiembre de 2001.
Coincidencia
Y los sectores más conservadores coinciden con los defensores de los derechos civiles en otra crítica a Brennan: como uno de los principales asesores de seguridad nacional del presidente Obama, el funcionario es corresponsable del incremento del uso de aviones robóticos y ataques con misiles teledirigidos contra supuestos cabecillas terroristas. Esta forma de guerra con alta tecnología ha incluido el asesinato de, al menos, un ciudadano estadounidense en Yemen, señalado por el Gobierno de EE.UU. como un terrorista.
Agencias EFE y Reuters


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