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Crédito revive por cuotas y el gasto electoral
De esta manera el Gobierno intenta marcar un fin de ciclo a toda orquesta donde el gasto electoral ya parece haberse acelerado. Los datos muestran que desde noviembre, el gasto público acusa una importante aceleración, "señal de que el Gobierno ya está en campaña electoral, en un contexto en que la Presidenta anuncia casi todas las semanas medidas de gasto en cadena nacional", advierte el Estudio Broda. Sólo las medidas pro gasto público (Plan Progresar, AUH, Becas) anunciadas el 12 y el 17 de marzo implican un costo fiscal de $ 10.500 millones/ año; a las que se suman los diversos planes lanzados el 26 de marzo considerado un festival de créditos y beneficios (Renovate, A Rodar, Sube, Hog.ar y moratoria).
El gasto público siempre se acelera en los ciclos electorales. Así ocurrió desde 2004. En las últimas elecciones de 2011 y de 2013, el gasto real creció un 10,3% y un 10,7%, respectivamente. Al parecer, los números de 2015 muestran que la campaña ya comenzó de la mano del gasto electoral. Esto se verifica al observar que la velocidad del gasto público real pasó del 2,6% entre julio de 2013 y octubre de 2013 al 9,8% anualizado entre noviembre de 2013 y febrero de 2015. En tal sentido, los analistas advierten que la desaceleración del gasto en subsidios de comienzos de año tapó la verdadera dinámica del resto del gasto. Ocurre que este año, al revés de 2014, pesa más el gasto previsional que los subsidios, señala la consultora M&S. El riesgo, ante la estabilidad de los ingresos reales desde 2011, es el crecimiento del déficit. Pero ese es un problema para el próximo Gobierno.


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