27 de agosto 2018 - 00:00

Creen necesario que el Gobierno llegue a un pacto fiscal para avanzar con el ajuste

Hace falta un pacto social por parte de todos los sectores para que el Gobierno logre ordenar las cuentas fiscales sin mayores complicaciones. Así lo indicó el blog Catarsis Económica, al señalar que es necesario un ajuste de los salarios, al observar que una mayor suba nominal generaría una mayor depreciación del tipo de cambio y más inflación. A continuación, los puntos salientes del artículo:

El camino elegido por el Gobierno hasta antes de los últimos shocks externos tenía cuatro características importantes: gradualismo fiscal, alto crecimiento en las importaciones de bienes de capital, déficit de cuenta corriente grande y financiamiento. Si todo iba bien el ajuste sería una travesía calma sobre un puente dorado: las cuentas públicas se ordenarían de a poco en base al crecimiento y al recorte de subsidios y la cuenta corriente se revertiría suavemente a medida que fueran madurando las inversiones y crecieran las exportaciones.

La estrategia del Gobierno tenía una racionalidad política: la apreciación cambiaria y la parsimonia fiscal que traía aparejadas facilitarían el éxito electoral sin tener que construir más acuerdos con nadie. Y así lo hicieron. Con los shocks externos, sin embargo, se destruyeron las bases de la estrategia anterior: las cuentas públicas hay que ordenarlas rápido y el déficit de cuenta corriente de más de cinco puntos no hay quién lo financie.

Después de las depreciaciones recientes, una situación con alguna similitud a la actual se le puso enfrente al Gobierno a principios de 2016 para la que, con bastantes motivos, había elegido el camino de la apreciación. Pero hay ciertas diferencias importantes con la actualidad. Tal vez la más importante es el acceso al financiamiento: ¿es realmente una elección tener el tipo de cambio real que tuvimos durante 2017, con el déficit de cuenta corriente que viene aparejado? ¿Se puede financiar?

Suponiendo que las tarifas crecen con el ritmo de la inflación, el costo de vida aumentaría hasta tocar un pico del 45% interanual en noviembre de este año y después seguiría su baja hasta llegar a 23% a fines de 2019. Por su parte, el ritmo de crecimiento de los salarios nominales se irá reduciendo gradualmente desde el 2,5% mensual hasta estacionarlo en 1,7%, aproximadamente en marzo del 2019. Esto implica que, al igual que en 2014 y 2016, los salarios nominales terminarán por debajo de los precios, pero esta vez de forma más ordenada que las dos veces pasadas.

¿Qué pasa si el Gobierno promueve subas de salarios nominales en este contexto, como se está escuchando? Si es cierto que este tipo de cambio es lo más apreciado que podemos conseguir en las condiciones actuales, lo único que pasaría es que habría una inflación más alta. Más suba de salarios, más depreciación del tipo de cambio y más inflación. No parece buena idea.

Para lograr una transición ordenada hacia un nuevo tipo de cambio real, el Gobierno deberá convencer a los sindicatos de que toleren una caída en el salario real en un gesto que fácilmente puede verse como "rendirse sin luchar". Para evitar esta falsa impresión de sacrificio desproporcionado de los trabajadores, el Gobierno podría lanzar un plan de estabilización con lógica de pacto social: tregua de precios, nuevas paritarias y un anuncio bien detallado de cómo se va a llegar a cumplir las metas fiscales y cómo se va a obtener el financiamiento necesario. Si se, logra las perspectivas son más brillantes: tipo de cambio razonable, inflación descendente y orden fiscal.

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