La primera vez que visitó San Sebastián fue con "Alien", en 1979, "antes de que muchos de los acá presentes hubieran nacido. En aquel entonces, te recibían con una guardia de honor alzando sus espadas en la escalera de esa sala que es como una gran dama del teatro, el María Eugenia. Y vine con mis padres". Por discreción, no le preguntamos con quién vino ahora, cuando la guardia es de fans gritando y alzando sus celulares. "Yo también grité, cuando tenía 11 años (la edad perfecta) y me llevaron a un recital de Los Beatles. Todas gritaban y yo lo hacía cada tanto, como para sentirme en el grupo". Cosas de criatura. Hoy representa personajes de mujeres fuertes, y lo dice aunque hiera el orgullo varonil. "Saben que somos fuertes. Somos el pegamento que mantiene unido al mundo. Y creo que tendremos una mujer presidente. Ya va siendo hora. Por mi parte, lo único que he querido hacer es representar a las mujeres tal como somos. No esperamos que el hombre tome el control, porque no es así como funcionan las cosas en el mundo real".
Y se engolosina. "Las grandes historias tienen mujeres protagonistas. Es cierto que antes los guionistas pintaban señoras grotescas en las comedias, pero ahora tenemos alto perfil, y los papeles que antes ofrecían a los actores, ahora los recibo yo. Jamás he tenido tanto trabajo, pese a mi edad". Por suerte también reconoce a los hombres que la guiaron. "Miro hacia atrás, y siento que tuve la fortuna de trabajar con directores extraordinarios. Ridley Scott, Peter Weir, que me enseñaron cómo manejarte en el caos del rodaje, Ang Lee, Peter Yates, Mike Nichols, Ivan Reitman, Roman Polanski, Jean-Pierre Jeunet, y ahora Jota Bayona, que tiene un talento muy singular, muy español, que es un volcán de ideas lleno de confianza y honestidad". Y su fuerza se derrite, cuando un muchacho de acento árabe le pide su opinión sobre el trato a los refugiados. "Nada me da más miedo que sufrir de pronto esa experiencia, ser una madre en esas circunstancias, y que ningún país me deje entrar con mis criaturas. En EEUU no dejamos entrar a los sirios, es algo que no entiendo. En cambio, los canadienses llevaron a 25.000 refugiados a sus propios hogares. Ojalá desarrolláramos una actitud compasiva e hiciéramos algo parecido".
| P. S. |


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