21 de febrero 2013 - 00:00

Crisis causó una nueva víctima: el Gobierno búlgaro

Los manifestantes salieron a las calles de Sofía y pelearon con la Policía en reclamo por un aumento de las tarifas eléctricas. Los disturbios continuaban anoche.
Los manifestantes salieron a las calles de Sofía y pelearon con la Policía en reclamo por un aumento de las tarifas eléctricas. Los disturbios continuaban anoche.
Sofía - La crisis económica y financiera en Europa se cobró ayer una nueva víctima política con la renuncia en Bulgaria del Gobierno liderado por el populista Boiko Borisov, tras días de protestas contra de los elevados precios energéticos.

Se trata de un paso al costado que el propio Borisov había descartado 24 horas antes y que al final se formalizará hoy, con una moción de censura en el Parlamento de Sofía, donde el gobernante partido GERB dispone de 117 de los 240 escaños.

El jefe del bloque parlamentario del GERB (Ciudadanos para Desarrollo Europeo de Bulgaria), Krasimir Velchev, indicó ayer que sus diputados votarán a favor de la moción, apoyada por otros dos partidos, lo que eleva a 194 los votos en contra del Ejecutivo. "Hay unanimidad en nuestro grupo, no podemos permitir que el nombre de GERB esté relacionado con la violencia callejera", señaló Velchev en referencia a los enfrentamientos entre manifestantes y las fuerzas del orden, que dejaron unos 25 heridos y detenidos.

A su vez, el dirigente oficialista confirmó así que la presión callejera provocó la renuncia del gabinete de Borisov, un exkarateca y exguardaespaldas, apodado en Bulgaria como "Batman".

El propio Borisov no dio la cara ayer ante la prensa, pero justificó en una carta abierta su renuncia por no poder participar "en un Gobierno en el que la Policía pelea con la población". La oposición socialista, que ayer boicoteó una sesión del Parlamento, declaró a través de su líder, Sergei Stanishev, que hoy estará en la sala y votará contra el Gobierno, igual que el partido de la minoría turca del país.

Ahora, el presidente búlgaro, Rosen Plevneliev, deberá encargar la formación del nuevo Gobierno hasta tres veces, comenzando por el partido de mayor presencia parlamentaria (el GERB), luego el segundo (los socialistas), y finalmente a cualquier otra formación.

Tras el previsible fracaso de estos intentos (de siete días cada uno), el presidente disolverá la Cámara, convocará elecciones y designará un Ejecutivo técnico interino encargado de preparar los comicios que podrían celebrarse a fines de abril.

A pesar del anuncio de dimisión de Borisov, las protestas callejeras no habían cesado anoche, con varios miles de manifestantes en la capital Sofía y en Varna, la segunda ciudad del país.

Las protestas, que originalmente se organizaron en contra de los altos precios de la electricidad y los monopolios, se dirigen ahora también en contra de toda la clase política.

Muchos en Bulgaria culpan a las elites políticas desde la caída del régimen comunista en 1989 de la reinante miseria en el país, que tampoco ha mejorado tras la entrada en la Unión Europea (UE) en el año 2007.

El salario medio ronda los 350 euros mensuales y las pensiones no llegan ni siquiera a los 100 euros al mes, con lo que Bulgaria ocupa junto con la vecina Rumania las últimas posiciones entre los 27 países miembros de la UE. Tras cinco años de crisis, numerosos gobiernos europeos se han visto forzados a dimitir o han sufrido fuerte derrotas electorales, como en el caso de Grecia, España, Italia, Portugal o Rumania.

Agencias EFE y DPA

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